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miércoles, 5 de agosto de 2026

Gosho - La esencia del capítulo «Duración de la vida»



Cuando el buda Shakyamuni, señor de las enseñanzas, expuso el capítulo «Duración de la vida», se refirió a lo que todos los seres vivos habían escuchado en las doctrinas anteriores al Sutra del loto y en la enseñanza teórica de dicho sutra. Y dijo: «En todos los mundos, los seres humanos y celestiales, y los asuras creen que el actual buda Shakyamuni, tras abandonar el palacio de los Shakya, se sentó en el lugar de la meditación, no lejos de la ciudad de Gaya, donde logró la iluminación suprema y perfecta».1 Esta declaración expresa la idea sostenida por todos los discípulos del Buda y por los grandes bodhisattvas, desde el momento en que escucharon a Shakyamuni predicar su primer sermón —⁠plasmado en el Sutra de la guirnalda de flores⁠—, hasta que expuso el capítulo «Prácticas pacíficas» del Sutra del loto.

En las enseñanzas anteriores al Sutra del loto encontramos dos defectos: en primer lugar, «Como en estas enseñanzas los diez estados están separados unos de otros, no van más allá de lo provisional».2 Es decir, no exponen la doctrina de los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital, ni tampoco la que enseña a descartar lo provisional y revelar lo verdadero,3 ni la que explica que las personas de los dos vehículos pueden lograr la Budeidad; en otras palabras, las doctrinas relacionadas con los diez factores de la vida expuestos en el capítulo «Medios hábiles» de la enseñanza teórica.

En segundo término, «Como enseñan que Shakyamuni logró la iluminación por primera vez en este mundo, no desechan la identidad provisional del Buda».4 Así pues, no revelan la iluminación primordial del Buda en el remoto pasado, expuesta en el capítulo «Duración de la vida». Estas dos grandes doctrinas [el logro de la Budeidad de las personas de los dos vehículos, y la iluminación original del Buda] son el núcleo de todas las enseñanzas que el Buda expuso en su vida, el corazón y la médula de todos los sutras.

La enseñanza teórica afirma que las personas de los dos vehículos pueden lograr la Budeidad, con lo cual resuelve uno de los defectos presentes en los sutras que datan de los primeros cuarenta y tantos años de prédica del Buda. Sin embargo, como el capítulo «Duración de la vida» aún no había sido expuesto, la verdadera doctrina sobre los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital permanecía en la oscuridad, y tampoco estaba asegurada la iluminación de los practicantes de los dos vehículos. En tal sentido, la enseñanza teórica es como el reflejo de la luna sobre las aguas o como las plantas sin raíces que flotan a la deriva en el oleaje.

El Buda también señaló: «Pero, buenos hombres, han transcurrido inmensurables, ilimitados cientos, miles, decenas de miles, millones, nayutas de kalpas desde que yo, en verdad, logré la Budeidad».5 Con esta sola declaración, invalidó sus afirmaciones anteriores [referidas a su propia iluminación] como grandes falsedades. Por ejemplo, en el Sutra de la guirnalda de flores se afirma que Shakyamuni logró la Budeidad por primera vez [en esa existencia] en este mundo. Los Sutras agama mencionan la primera vez que accedió al Camino, y en el Sutra Vimalakirti se afirma: «Por primera vez, el Buda se sentó bajo el árbol bodhi». En el Sutra de la gran compilación, leemos: «Han transcurrido dieciséis años desde que El Que Así Llega entró en el Camino por primera vez». El Sutra Mahavairochana, por su parte, refiere que la iluminación del Buda tuvo lugar «Hace mucho tiempo, cuando me senté en el sitio de la meditación». En el Sutra de los reyes benevolentes, se describe la iluminación del Buda como un acontecimiento producido hace «veintinueve años». El Sutra de los infinitos significados afirma: «En el pasado, me senté erguido en el lugar de la meditación», y el capítulo «Medios hábiles» del Sutra del loto comienza diciendo: «Cuando al principio, me senté en el lugar de la meditación».

Cuando llegamos al capítulo «Duración de la vida» de la enseñanza esencial, se desploma la idea de que Shakyamuni logró la Budeidad por primera vez [en la India], y caen, también, los efectos [la iluminación] de las cuatro enseñanzas. Cuando caen los efectos de las cuatro enseñanzas, también se demuelen sus causas. Aquí, «causas» se refiere a la práctica budista [para lograr la iluminación] o al nivel de los discípulos dedicados a la práctica. Así pues, desaparecen las causas y los efectos expuestos en las enseñanzas anteriores al Sutra del loto y en la enseñanza teórica del Sutra del loto, y se revelan la causa y el efecto de los diez estados6 en la enseñanza esencial. Esta es la doctrina sobre la causa original y el efecto original. Enseña que los nueve estados están presentes en la Budeidad sin comienzo y que la Budeidad existe en los nueve estados sin comienzo. Esta es la verdadera posesión mutua de los diez estados, los verdaderos cien estados y mil factores, y la verdadera doctrina sobre los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital.

Bajo esta luz, es evidente que el buda Vairochana mencionado en el Sutra de la guirnalda de flores —⁠que aparece sentado sobre un pedestal de lotos⁠— y el buda Shakyamuni de cinco metros de altura descrito en los Sutras agama, así como los budas provisionales de los Sutras correctos e iguales, el Sutra de la sabiduría, el Sutra de la luz dorada, el Sutra Amida y el Sutra Mahavairochana son apenas reflejos del Buda del capítulo «Duración de la vida». Son como imágenes fugaces de la luna en el cielo, proyectadas sobre la superficie del agua contenida en vasijas de diversos tamaños. Los hombres de sabiduría y los eruditos de las muchas escuelas están confundidos con respecto a [la naturaleza de los budas de] sus propias escuelas y, más fundamentalmente, ignoran al [Buda del] capítulo «Duración de la vida» del Sutra del loto. Por eso, confunden el reflejo de la luna en el agua con la luna verdadera que refulge en el cielo. Algunos de ellos se internan en el agua para tratar de aferrarla con sus manos, mientras que otros buscan apresarla con una cuerda. Como dice el gran maestro T’ien-t’ai: «Nada saben sobre la luna que hay en el cielo, porque tienen la vista posada en la imagen que refleja el estanque».7 Quiere decir que los que se aferran a las enseñanzas anteriores al Sutra del loto o a la enseñanza teórica de este sutra no tienen conciencia de la luna que brilla en el cielo, porque sólo tienen ojos para ver su reflejo en el estanque.

El Gran canon de reglas monásticas también cuenta la historia de quinientos monos que, al salir de las montañas, vieron el reflejo de la luna en el agua y trataron de capturarla. Pero como era sólo una imagen, cayeron en el estanque y se ahogaron. Este escrito equipara los monos con Devadatta y el grupo de los seis monjes.8

Si en las muchas enseñanzas de Shakyamuni no existiera el capítulo «Duración de la vida», ellas serían como un cielo sin sol y sin luna, como un reino sin monarca, como mares y montañas sin tesoros, como una persona sin alma. Por eso, sin el capítulo «Duración de la vida» todos los sutras carecerían de sentido. La hierba sin raíces muere en instantes; un río sin fuente no recorre una gran distancia. Un niño sin padres es objeto de menosprecio. Nam-myoho-renge-kyo, corazón del capítulo «Duración de la vida», es la madre de todos los budas de las diez direcciones y de las tres existencias.


Con mi profundo respeto,


Nichiren


En el decimoséptimo día del cuarto mes.


Antecedentes


Esta carta no indica el año en que fue escrita ni da cuenta de su destinatario. Su contenido, en gran medida, reitera lo que el Daishonin había escrito sobre la importancia del capítulo «Duración de la vida» en su tratado La apertura de los ojos. Por lo tanto, aunque suele creerse que data del octavo año de Bun’ei (1271), algunos sostienen que podría haber sido escrita con posterioridad a dicho extenso tratado de 1272. Sea como fuere, esclarece importantes diferencias entre las enseñanzas anteriores al Sutra del loto, las enseñanzas teórica y esencial del Sutra del loto, y la enseñanza esencial revelada por Nichiren Daishonin; es decir, Nam-myoho-renge-kyo, implícito en lo profundo del capítulo «Duración de la vida».

Primero, las doctrinas anteriores al Sutra del loto discriminan a ciertas personas en cuanto a su capacidad de lograr la Budeidad; en segundo lugar, la enseñanza teórica revela que la naturaleza de buda es inherente a todas las personas por igual, pero no explica la iluminación primigenia de Shakyamuni, en un pasado que se remonta a incontables kalpas. Esto llevó a los practicantes a creer que podrían obtener la Budeidad sólo al cabo de muchas existencias de práctica austera y sacrificada, como escucharon que había hecho Shakyamuni. Para ellos, lograr la Budeidad era un sueño remoto. Sin embargo, en el capítulo «Duración de la vida», Shakyamuni anuncia: «Pero, buenos hombres, han transcurrido inmensurables, ilimitados cientos, miles, decenas de miles, millones, nayutas de kalpas desde que yo, en verdad, logré la Budeidad». De esto se desprende que Shakyamuni no llegó a ser un buda en su existencia actual como resultado de sus muchos kalpas de prácticas ascéticas, sino que ya era un buda con anterioridad.

La cuestión pendiente era establecer cuál enseñanza o Ley había abrazado Shakyamuni en su corazón y había puesto en práctica al obtener la iluminación por primera vez, hace incontables kalpas. Ningún maestro budista posterior a Shakyamuni había podido responder este interrogante. Nichiren Daishonin fue el primero en revelar esa Ley, Nam-myoho-renge-kyo, para que cualquier persona, en cualquier época o lugar, fuese capaz de manifestar la Budeidad.


Notas


1. Sutra del loto, cap. 16.

2. Comentario sobre «Profundo significado del “Sutra del loto”».

3. Principio expuesto en la enseñanza teórica del Sutra del loto. Aquí, «lo provisional» se refiere a todos los sutras expuestos durante los primeros cuarenta y dos años de enseñanza de Shakyamuni; y «lo verdadero», al Sutra del loto.

4. Comentario sobre «Profundo significado del “Sutra del loto”».

5. Sutra del loto, cap. 16.

6. Aquí, la «causa» o nivel de práctica se equipara con los nueve estados de ilusión, en los cuales la naturaleza de Buda sigue dormida; y el «efecto», con la Budeidad o iluminación, como décimo estado. Al indicar que el Buda conserva los nueve estados aun después de lograr la iluminación, el capítulo «Duración de la vida» muestra que la causa (los nueve estados) y el efecto (la Budeidad) existen en forma simultánea, con lo cual fundamenta la posesión mutua de los diez estados.

7. Profundo significado del «Sutra del loto».

8. «Grupo de seis monjes» se refiere a monjes que vivieron durante la existencia del Buda, cuyas faltas de conducta habrían dado lugar a la necesidad de formular los preceptos. Son Nanda, Upananda, Kalodayin, Chanda, Ashvaka y Punarvasu.

Gosho - Un parto fácil para un niño afortunado



Comprendo las circunstancias en las cuales transcurre su embarazo. En respuesta a su petición, he preparado un agente protector,1 que seleccioné entre los que me fueron transmitidos. Debe esmerarse en tener una fe firme. Hasta el remedio más eficaz surte poco efecto si se le agrega veneno. De la misma manera, ni siquiera una espada es útil en manos de un cobarde.

Por sobre todas las cosas, usted y su esposo han mantenido siempre una fe firme en el Sutra del loto. Sin duda, tendrán una joya de niño, que heredará la semilla de la propagación del Sutra del loto. Los felicito de todo corazón. Este niño poseerá los aspectos físicos y espirituales de ambos. ¿Cómo pensar, entonces, que usted pueda sufrir un parto prolongado? Tengo la certeza de que el niño nacerá rápidamente; si toma este agente protector, no habrá la menor duda. Hasta la oscuridad resplandece cuando encendemos una luz; hasta el agua fangosa se torna cristalina cuando la luna se refleja en ella.

¿Puede haber algo más brillante que el sol o la luna? ¿Hay algo que supere la pureza de la flor del loto? El Sutra del loto es el sol y la luna, y la flor de loto. Por lo tanto, se lo llama el Sutra del loto de la Ley prodigiosa. Nichiren es, también, como el sol y la luna, y la flor de loto.

Si el agua de su fe es límpida, la luna de los beneficios se reflejará en ella y la protegerá sin falta. Usted tiene asegurado un parto fácil. Un pasaje del Sutra del loto dice: «Una Ley prodigiosa como esta […]»2 y otro afirma: «Dará a luz sin peligro un niño sano».3 Le he explicado a Ben-ko,4 en forma exhaustiva y detallada, las enseñanzas transmitidas oralmente. Por ende, Ben-ko es «un emisario de El Que Así Llega».5 Debe ser seria y sincera en la fe.

La Diosa del Sol le confirió una presea a Susano’o no Mikoto,6 quien luego tuvo una joya de niño varón. Entonces, la Diosa del Sol adoptó al pequeño como propio y lo llamó Masaya Akatsu.7 Ya que le he concedido la semilla de un parto fácil, ¿podría este niño ser menos que un hijo para mí? El sutra habla de una «joya preciada, tan valiosa como un gran sistema planetario»8 y también dice: «Este cúmulo de joyas inapreciables ha llegado a nosotros sin que lo hayamos buscado».9 Shakyamuni El Que Así Llega afirma: «Los seres vivos que habitan allí son, todos, mis hijos».10 ¿Cómo podría Nichiren apartarse del significado de estos pasajes? ¡Qué suceso afortunado! ¡Y qué auspicioso! Volveré a escribirle en otra ocasión.


Respetuosamente,


Nichiren


En el séptimo día del quinto mes, octavo año de Bun’ei (1271).

 

Respuesta a la esposa de Shijo Kingo



Antecedentes


Esta carta fue escrita en Kamakura, el quinto mes de 1271, y dirigida a Nichigen-nyo, esposa de Shijo Kingo. De los numerosos escritos que Nichiren Daishonin le envió a la familia Shijo y que aún se conservan, este es uno de los primeros.

Nichigen-nyo comenzó a sentir inquietud a medida que se acercaba el nacimiento de su primer hijo. Por eso, le pidió al Daishonin que le preparara un agente protector para asegurarse un parto fácil. Él se lo envió sin demora a través de Nissho, uno de sus primeros conversos, junto con esta carta de aliento. Aquí, el Daishonin insta a Nichigen-nyo a aceptar con fe firme en el Sutra del loto el agente que había preparado especialmente para ella.

En el octavo día del quinto mes, un día después de recibir la carta, Nichigen-nyo dio a luz a una niña. Shijo Kingo le informó al Daishonin que había sido un parto sencillo, y este, de inmediato, les envió una carta de felicitación (pág. 197), en la cual nombró a la niña Tsukimaro, o «Luna Llena», en respuesta al deseo de los padres.


Notas


1. El empleo de agentes protectores era una práctica común en las escuelas budistas del Japón feudal. Por lo general, este agente consistía en la figura o las palabras de budas, bodhisattvas o deidades, escritas en papel o en madera. Luego, se las colocaba en algún lugar de la casa, se las adhería al cuerpo o, si eran de papel, se las ingería. A veces, el agente protector consistía en hierbas trituradas que podían disolverse en agua y beberse. Se desconoce el formato que el Daishonin dio a este agente protector en particular.

2. Sutra del loto, cap. 2.

3. Ib., cap. 19.

4. Nissho (1221-1323), uno de los seis principales sacerdotes discípulos del Daishonin.

5. El Daishonin toma la frase del capítulo décimo del Sutra del loto.

6. Rebelde deidad de la tormenta en la mitología japonesa, y hermano menor de la Diosa del Sol.

7. «Masaya Akatsu» podría traducirse como «En verdad he triunfado». Según la creencia, esta deidad se formó a partir del hálito de Susano’o, tras haber mordisqueado un collar recibido de la Diosa del Sol. El relato se menciona en Kojiki. Crónicas de antiguos hechos, trad. R. Tani y C. Rubio, Madrid, Trotta, 2017, pág. 67.

8. Sutra del loto, cap. 12.

9. Ib., cap. 4.

10. Ib., cap. 3.

Gosho - El nacimiento de Tsukimaro



Acabo de saber que ha nacido su hija. ¡Felicitaciones! Hoy, en especial, es el octavo día del mes. ¡No sólo han tenido un hijo, sino que ha nacido en un día tan auspicioso como hoy! Por fin se ha concretado su deseo, tal como la marea cuando alcanza su punto más alto o como los capullos cuando florecen en la campiña primaveral. Por eso, sin dilación, he escogido un nombre para ella. Por favor, llámenla Tsukimaro.

Es más, el gran bodhisattva Hachiman, deidad soberana de este país, nació en el octavo día del cuarto mes. A su vez, el buda Shakyamuni, señor de las enseñanzas en este mundo saha, nació en el octavo día del cuarto mes. Su hija también nació en un octavo día, aunque de un mes diferente. Bien podría ser la reencarnación del buda Shakyamuni o de Hachiman. Como soy un hombre común, no tengo modo de saberlo con certeza, pero estoy convencido de que este nacimiento se ha llevado a cabo de manera tan auspiciosa gracias al agente protector que alcancé a enviarle.1 ¡Cuán felices han de estar, ahora que son padres! Para celebrar, han tenido la bondad de obsequiarme tortas de arroz, sake y mil monedas. Se lo he transmitido, además, al objeto de devoción y a las diez demonios.

Cuando el Buda nació en este mundo, se produjeron treinta y dos fenómenos auspiciosos,2 tal como lo documenta una obra titulada Registro de los prodigios mencionados en el libro de Chou. Inmediatamente después de su nacimiento, el buda Shakyamuni dio siete pasos, abrió la boca y pronunció las siguientes palabras, expresadas en dieciséis caracteres: «En todo el cielo y la tierra, soy el único digno de respeto. Los tres mundos son un escenario de sufrimiento, dolor del cual salvaré a todos los seres vivos». Tsukimaro ha de haber entonado Nam-myoho-renge-kyo con su primer llanto. El Sutra del loto explica «el verdadero aspecto de todos los fenómenos».3 T’ien-t’ai afirmó: «La voz lleva a cabo la tarea del Buda».4 Esta es también mi convicción. Los sordos no pueden oír el trueno, y los ciegos no pueden ver la luz del sol ni de la luna. Pero estoy seguro de que las diez demonios estarán juntas, una al lado de la otra, dándole a la niña su primer baño y velando por su crecimiento.

Quiero felicitarlos de todo corazón. Me imagino su inmensa alegría. Con todo respeto, he informado este acontecimiento a las diez demonios y a la Diosa del Sol. Mi emoción es tan grande que no me deja seguir escribiendo. Volveré a hacerlo más tarde.


Respetuosamente, Nichiren


Respuesta a Shijo Kingo



Antecedentes


Esta carta fue escrita en Kamakura a Shijo Kingo y a su esposa, Nichigen-nyo, el octavo día del quinto mes, octavo año de Bun’ei (1271). Es la respuesta de Nichiren Daishonin al informe que Kingo le había enviado sobre el nacimiento de la primera hija de la pareja; en ella, además, le otorga un nombre a la pequeña, en respuesta al deseo de sus padres.

El día anterior, Nichigen-nyo había recibido del Daishonin un agente protector que le aseguraría un parto fácil, y una pequeña carta de aliento, titulada Un parto fácil para un niño afortunado (pág. 195). Nichigen-nyo dio a luz a una niña un día después de recibir esa carta. El Daishonin le puso el nombre de Tsukimaro o «Luna Llena». La segunda hija de la pareja nacería poco después, en el otoño de 1272, y el Daishonin la llamaría Kyo’o o «Rey de los Sutras».


Notas


1. El empleo de agentes protectores era una práctica común en las escuelas budistas del Japón feudal. Por lo general, este agente consistía en las figuras o las palabras de budas, bodhisattvas o deidades, escritas en papel o en madera. Luego, se las colocaba en algún lugar de la casa, se las adhería al cuerpo o, si estaban hechas de papel, se las ingería. A veces, el agente protector consistía en hierbas trituradas que podían disolverse en agua y beberse. Se desconoce el formato que el Daishonin dio a este agente protector en particular.

2. Fenómenos auspiciosos, mencionados en el Sutra de los hechos maravillosos del Buda en existencias anteriores, acaecidos cuando el buda Shakyamuni hizo su aparición en esta tierra.

3. Sutra del loto, cap. 2.

4. Profundo significado del «Sutra del loto».