Nota de los editores.

- Nam Myoho Rengue Kyo - Nam Myoho Rengue Kyo - Nam Myoho Rengue Kyo - Nam Myoho Rengue Kyo - Nam Myoho Rengue Kyo - Nam Myoho

2 de febrero de 2026

Extractos de Nichiren - Lo que es importante en nuestra fe

 


Lo que es importante en nuestra fe

«Ichinen sanzen (tres mil mundos en un solo instante de vida) se basa en el único carácter fe. La obtención de la budeidad de todos los Budas de las tres existencias también surge del único carácter fe. Este carácter fe es la espada afilada que puede cortar la oscuridad fundamental. Fe significa no tener dudas y es la espada afilada que puede cercenar todas las dudas e ilusiones. La iluminación es otra palabra para sabiduría. La fe es el medio para obtener el tesoro, mientras que la iluminación es el tesoro mismo. Es a través de la fe que uno puede adquirir la sabiduría de todos los Budas de las tres existencias. La sabiduría es Nam-Myoho-Renge-Kyo. La fe es la causa para obtener la sabiduría y corresponde a la etapa de escuchar por primera vez el nombre de la Ley. Nadie puede alcanzar la iluminación sin fe, y solo con fe la iluminación se vuelve posible. Por lo tanto, el carácter fe se define como la semilla de la iluminación. Ahora bien, dado que Nichiren y sus seguidores practican la fe con convicción en Nam-Myoho-Renge-Kyo, pueden obtener la joya invaluable, descrita como “recibir tesoros invaluables sin siquiera buscarlos”.»

Enseñanzas Transmitidas Oralmente («Ongi kuden») Gosho, p. 1737

Gosho - Los deseos mundanos son la iluminación

 


Los deseos mundanos son la iluminación

Gosho Zenshu, pág. 1116.

The Major Writings of Nichiren Daishonin, vol. 2, pág. 198.
Le agradezco profundamente la visita que me ha hecho y su constante inquietud por las numerosas persecuciones que se han abatido sobre mí.
Hice frente a estos hostigamientos como devoto del Sutra del Loto y no me arrepiento de ello en absoluto. No podría haber una vida tan afortunada como la mía, por muchas veces que se pudiera repetir el ciclo de nacimiento y de muerte. [Si no fuera por estas dificultades,] podría haber permanecido en los tres o cuatro caminos del mal. Pero ahora, para mi inmenso beneplácito, estoy seguro de cortar el ciclo de sufrimientos del nacimiento y la muerte, y de lograr el fruto de la Budeidad.
T'ien-t'ai y Dengyo se vieron sometidos al odio y a los celos tan sólo porque propagaron la doctrina teórica de "los tres mil estados presentes en cada momento de la vida", contenida en la primera mitad del Sutra del Loto. En el Japón, esta doctrina fue propagada y transmitida sucesivamente por Dengyo, Gishin, Encho, Jikaku y otros. Entre los muchos discípulos que siguieron al gran maestro Jie, decimoctavo sacerdote principal de la escuela Tendai, se contaban Danna, Eshin, Soga y Zen'yu. En ese momento, las enseñanzas de dicha escuela se dividieron en dos: Danna, el administrador de los monjes, transmitió los estudios doctrinales, mientras que Eshin, el supervisor de los monjes, se consagró a las prácticas relacionadas con la medi-tación. Los estudios de la doctrina son como la Luna, y la práctica de la meditación, como el Sol. Los estudios doctrina-les son superficiales, mientras que la práctica de la medita-ción es profunda. Por ende, las enseñanzas expuestas por Danna fueron amplias, pero superficiales, mientras que las enseñanzas de Eshin fueron profundas, pero limitadas.
La enseñanza que yo, Nichiren, hoy estoy propagando podrá parecer limitada, pero, en realidad, es insuperablemente profunda. Esto es porque va mucho más allá de todo lo expuesto por T'ien-t'ai y Dengyo. Está compuesta por tres cuestiones importantes, contenidas en el capítulo "Duración de la vida" de la enseñanza esencial. Practicar sólo los siete caracteres de Nam-myoho-renge-kyo podrá parecer limitado, pero ya que esta Ley es maestra de todos los budas de las tres existencias, maestra de todos los bodhisattvas de las diez direccio-nes y guía que permite a todos los seres vivos llegar al Camino del Buda, su práctica es incomparablemente profunda.
El sutra señala: "La sabiduría de los budas es infinita-mente profunda e inmensurable". "Los budas" se refiere a cada uno de los budas de las diez direcciones y de las tres exis-tencias. Representa a cada uno de los budas y bodhisattvas de cualquier escuela o sutra que pueda existir, desde Dainichi El Que Así Llega —de la escuela Shingon— hasta Amida —de la escuela Tierra Pura—, incluidos todos los budas del pasado, presente y futuro y también el mismísimo Shakyamuni El Que Así Llega. El sutra se refiere a la sabiduría de todos estos budas.
¿Qué quiere decir la "sabiduría" de los budas? Es la entidad del verdadero aspecto de todos los fenómenos —o diez factores—; la entidad que conduce a todos los seres a la Budeidad. ¿Y entonces, qué es esa entidad? No es otra que Nam-myoho-renge-kyo. Un comentario señala que el profundo princi-pio del verdadero aspecto es la Ley originariamente intrínseca de Myoho-renge-kyo. El verdadero aspecto de todos los fenóme-nos indica a los dos budas Shakyamuni y Taho [sentados lado a lado en la Torre de los Tesoros]. Taho representa todos los fenómenos, mientras que Shakyamuni representa el verdadero aspecto. Los dos budas indican, también, los dos principios de la verdad como objeto y la sabiduría para captarla. Taho se refiere a la verdad como objeto, y Shakyamuni, a la sabiduría. Aunque son dos, se fusionan en una unidad, en la iluminación del Buda.
Estas enseñanzas son de importancia primordial. Significan que los deseos mundanos son la iluminación, y que los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el nirvana. Aun durante la unión física del hombre y de la mujer, cuando uno invoca Nam-myoho-renge-kyo, los deseos mundanos son la ilumi-nación, y los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el nirvana. Los sufrimientos son el nirvana sólo cuando uno comprende que la vida, a lo largo de todo su ciclo de nacimiento y muerte, no nace ni se destruye. A estos principios se refieren los siguientes pasajes. El Sutra Fugen señala: "Sin cortar los deseos mundanos y sin separarse de los cinco deseos, pueden purificar sus sentidos y borrar sus faltas". En el Maka shikan dice que "la ignorancia y el polvo de los deseos son la iluminación, y los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el nirvana". El capítulo "Duración de la vida" del Sutra del Loto afirma: "A cada momento, me pregunto cómo hacer para que todos los seres vivientes ingresen en el camino insuperable y adquieran, rápidamente, el cuerpo de un buda". Y el capítulo "Medios hábiles" señala: "Son, también, eternas todas las características del mundo". La entidad no es más que Nam-myoho-renge-kyo.
Y este Sutra del Loto, tan preciado y augusto, fue lo que en existencias pasadas yo aplasté bajo mis rodillas, desprecié, desdeñé con repugnancia y en lo cual me negué a creer. De una forma u otra, maliciosamente me burlé de las personas que estudiaban el Sutra del Loto y que lo enseñaban a los demás, aunque más no fuera a una sola persona, y así transmitían la Ley en bien del futuro. Además, hice cuanto pude para impedir que los demás abrazaran la fe en el sutra: aseguré que debían hacerlo a un lado por el momento, ya que en esa existencia les sería muy difícil de practicar, aun cuando, en su próxima vida, pudiese resultar una práctica adecuada. Por actos contra la Ley como los que acabo de mencionar he tenido que enfrentar las muchas persecuciones que sufrí en esta existencia. Porque una vez desprecié el Sutra del Loto, la enseñanza suprema, ahora los demás me desprecian y no toman en cuenta mis pala-bras. El capítulo "Parábolas y semejanzas" señala que otras personas no se preocuparán por uno ni le mostrarán ninguna solidaridad, aunque uno trate sinceramente de ser amistoso con ellas.
Como devoto del Sutra del Loto, usted sufrió graves persecuciones, y, sin embargo, siguió viniendo a ayudarme. En el capítulo "Maestro de la Ley", el Buda señala que él enviará cuatro clases de creyentes, mágicamente conjurados: monjes, monjas, laicos y laicas [en bien de los maestros de la Ley]. Si usted no es uno de estos laicos, entonces, ¿a qué laicos podría estar refiriéndose este pasaje? No sólo escuchó la Ley, sino que también abrazó la fe en ella y, desde entonces, la ha seguido sin desviarse. ¡Qué prodigioso! ¡Qué extraordinario! ¿Cómo podría haber dudas, pues, de que yo, Nichiren, soy el maestro del Sutra del Loto? En otras palabras, casi me parezco al "emisario de El Que Así Llega"; estoy llevando a cabo "la tarea de El Que Así Llega". He propagado los cinco caracteres del daimoku que fueron encomendados al bodhisattva Jogyo cuando los dos budas se sentaron juntos en la Torre de los Tesoros. ¿Acaso esto no indica que soy un enviado del bodhi-sattva Jogyo? Pero, además, usted me está siguiendo a mí y, como devoto del Sutra del Loto, también está hablando con otras personas acerca de esta Ley. ¿Qué otra cosa podría ser esto, sino la transmisión de la Ley?
Mantenga firme su fe en el Sutra del Loto. Nadie puede arrancar fuego del pedernal si se detiene en mitad de la tarea. Haga surgir el inmenso poder de la fe y establezca una excelente reputación entre los pobladores de Kamakura y del resto del Japón, para que lo conozcan como "Shijo Kingo de la escuela Hokke". La mala fama echa a correr por todas partes. Entonces, una buena reputación se difundirá mucho más aún, particularmente si se debe a la fe en el Sutra del Loto.
Explíquele todo esto a su mujer, y trabajen los dos juntos, como el Sol y la Luna, como un par de ojos, como las dos alas de un ave. Con el Sol y la Luna, ¿acaso podrían caer en el camino de la oscuridad? Con un par de ojos, ¿acaso podrían no ver los rostros de Shakyamuni, Taho y de todos los demás budas de las diez direcciones? Con un par de alas, seguramente podrán volar, en un instante, a la tierra de los tesoros de la Luz Tranquila. En otra oportunidad, le escribiré con mayor detalle.
Con mi profundo respeto,

Nichiren


En el segundo día del quinto mes.

En respuesta a Shijo Kingo.
Antecedentes:
En el cuarto mes de 1272, Shijo Kingo viajó desde Kamakura para visitar a Nichiren Daishonin en la isla de Sado. Kingo era un samuray que estaba al servicio de la familia Ema, rama del clan Hojo que gobernaba en ese momento. Fue un arduo viaje a través del mar del Japón, que lo mantuvo alejado de sus obligaciones en Kamakura por más de un mes.
En el segundo día del quinto mes de 1272, poco después de haber retornado Kingo a Kamakura, Nichiren Daishonin le envió esta carta. Fue redactada como expresión de gratitud por su visita. En primer lugar, el Daishonin afirma que es motivo de gran regocijo soportar persecuciones como devoto del Sutra del Loto, ya que ése era el camino más certero para lograr la Budeidad. Revela que la Ley esencial percibida por todos los budas no es más que Nam-myoho-renge-kyo.
Asimismo, el Daishonin demuestra el poder de la Ley refiriéndose a doctrinas budistas tan profundas como la que establece la fusión entre la realidad y la sabiduría, y la que sostiene que "los deseos mundanos son la iluminación". El tema de este escrito, "los deseos mundanos son la iluminación", es un principio esencial del Budismo Mahayana e indica que los anhelos terrenales de los seres humanos, cuando están templados por la fe en la enseñanza correcta, se convierten en fuerza vital para lograr la iluminación.

Gosho - Respuesta a Kyo'o

 


Respuesta a Kyo'o

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 119 a 121.
Justo cuando ansiaba tener otra vez noticias suyas, llegó el mensajero que se molestó en enviarme. En mis actuales circunstancias, su ofrenda de dinero es mucho más valiosa que cualquier tesoro que pueda hallarse en la montaña o en el mar.
Desde que usted me informó la situación de Kyo’o Gozen, estuve orando a las deidades del Sol y de la Luna por ella, a cada instante del día. Cuide siempre el Gohonzon que hace un tiempo le envié para la protección de la niña. Este Gohonzon nunca había sido conocido —y mucho menos inscrito— por nadie en los días Primero y Medio de la Ley. Se dice que el león, rey de las bestias, avanza tres pasos, luego se agazapa para saltar y despliega la misma fuerza, ya sea para capturar una diminuta hormiga, como para atacar a un feroz animal. Cuando Nichiren inscribió este Gohonzon para la protección de Kyo’o, fue como un rey león. A esto se refiere el sutra cuando dice “la fuerza de un león en el ataque”.1 Crea en este mandala con todo su corazón. Nam-myoho-renge-kyo es como el rugido del león. Por lo tanto, ¿qué enfermedad puede ser un obstáculo?
Está escrito que aquellos que abrazan el daimoku del Sutra del Loto serán protegidos por Kishimojin y las diez demonios. Disfrutarán la felicidad de Aizen y la buena fortuna de Bishamon.2 Dondequiera que su hija juegue o retoce, nada podrá hacerle daño; estará libre de todo temor, como el rey león. Entre las diez demonios, Kodainyo es la que brinda la protección más profunda.3 Pero lo único que determinará todas estas cosas es su fe. Una espada será inútil en manos de un cobarde. La poderosa espada del Sutra del Loto debe ser blandida por alguien que tenga coraje en la fe. Quien así lo haga será tan fuerte como un demonio armado con una barra de hierro.4 Yo, Nichiren, diluí mi vida y en ella impregné la tinta sumi con la cual inscribí este Gohonzon. Por eso, crea en él con todo su corazón. La voluntad del Buda es el Sutra del Loto, pero el alma de Nichiren no es otra cosa que Nam-myoho-renge-kyo. Miao-lo señala en sus interpretaciones: “El corazón del sutra es la revelación de la iluminación del Buda original”.5
Los infortunios de Kyo’o Gozen se convertirán en buena fortuna. Ármese de fe y ore a este Gohonzon. Así, ¿habrá algo que no pueda lograrse? Debe creer en el Sutra del Loto, cuando dice: “Este sutra cumple nuestros deseos. Es el agua fresca y límpida del estanque, que apaga la sed”,6 y “ellos tendrán paz y seguridad en esta vida y buenas circunstancias en la próxima”.7 Cuando sea perdonado del exilio en esta provincia, iré a toda prisa a Kamakura, donde nos encontra-remos. Si uno considera el poder del Sutra del Loto, ante sus ojos sólo hallará juventud perpetua y eterna vida. Mi única preocupación es que la niña pueda morir joven; por esa razón, estoy orando con todas mis fuerzas para que las deidades la protejan. Edúquenla para que sea como la dama Jotoku8 o como la hija del Rey Dragón. Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo.
Respetuosamente,

Nichiren

De mi puño y letra


En el decimoquinto día del octavo mes.
1 Sutra del Loto, cap. 15.
2 Uno de los Cuatro Reyes Celestiales.
3 Kodainyo: Una de las jurasetsunyo, o diez hijas de Kishimojin.
4 En las leyendas japonesas, el demonio aparece como figura simbólica de fuerza. Hay demonios buenos y malos, según su característica, a diferencia de lo que ocurre en la tradición occidental.
5 Hokke mongu ki, vol. 10.
6 Sutra del Loto, cap. 23.
7 Ib., cap. 5.
8 Jotoku: Fiel creyente mencionada en el capítulo 27 del Sutra del Loto. Fue madre de Jozo y de Jogen.
Antecedentes:
Este gosho fue escrito el 15 de agosto de 1273 y enviado a Kyo’o, la pequeña hija de Shijo Kingo. Por entonces, Kyo’o tenía sólo un año; por eso, es dable suponer que Nichiren Daishonin se dirigía a sus padres, Shijo Kingo y Nichigen-nyo. Ellos tenían dos hijas: Kyo’o y su hermana Tsukimaro, un año mayor que ella. Aparentemente, ambos nombres habían sido elegidos por el Daishonin. Shijo Kingo ya tenía cuarenta años cuando nació Tsukimaro y, por esa razón, las niñas deben de haber sido doblemente preciosas para los esposos. Como puede adivinarse por la frase inicial, la carta fue escrita en respuesta a un mensaje en el cual Kingo o su mujer le informaban al Daishonin sobre la grave enfermedad de la hija. En ese momento, éste vivía exiliado en Ichinosawa, isla de Sado.
Aunque es una carta relativamente corta, entraña un profundo sentido, pues el Daishonin, que había otorgado el Gohonzon a Shijo Kingo, le explica el significado de tan raro honor. Pocas personas habían recibido el objeto de veneración. Por eso dice: “Este Gohonzon nunca había sido conocido —y mucho menos inscrito— por nadie en los días Primero y Medio de la Ley”.
El Daishonin declara que el Gohonzon es la corporificación de su propia vida y el verdadero objeto de veneración. Insta a Kingo y a su esposa a creer firmemente en él.
Usa el ejemplo de un león al ataque para explicar que había puesto toda su energía al inscribir el Gohonzon. Sigue diciendo que si Shijo Kingo y su esposa aplican la misma intensidad a su práctica, podrán determinar, definitivamen-te, la recuperación de su pequeña y constituirán una fami-lia feliz, libre de preocupaciones.

1 de febrero de 2026

Gosho - La única frase esencial

 


La única frase esencial

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 225 a 228.
Ante todo, el hecho de que usted haya tenido inquietudes y preguntas sobre el Sutra del Loto es fuente de gran buena fortuna. En esta época, el Último Día de la Ley, los que preguntan el significado de aun una sola frase o verso del Sutra del Loto son muchos menos que los que podrían arrojar el gran monte Sumeru a otro mundo, como si fuese una piedra, o los que podrían lanzar toda la galaxia a lo lejos de un puntapié, como si fuese una pelota. Son, incluso, menos que los que pueden abrazar y enseñar otros incontables sutras para lograr que los sacerdotes y laicos que los escuchen obtengan los seis poderes místicos. Igualmente raro es el sacerdote que puede explicar el significado del Sutra del Loto y responder con claridad preguntas referidas a él. El capítulo “Hoto”, del cuarto volumen del Sutra del Loto, establece el importante principio de los seis actos difíciles y los nueve actos fáciles. El hecho de que usted me haya preguntado sobre el Sutra del Loto es uno de los seis actos difíciles. Esto es indicio seguro de que, si abraza el Sutra del Loto, sin falta logrará manifestar la Budeidad. Ya que el Sutra del Loto define nuestra vida como la vida del Buda, nuestro corazón, como la sabiduría del Buda y nuestras acciones, como la conducta del Buda, todos los que abracen aun una sola frase o verso de este sutra y crean en él estarán dotados del beneficio de estas tres propiedades. Nam-myoho-renge-kyo es sólo una frase, pero contiene la esencia del sutra entero. Usted me preguntó si uno podía alcanzar la Budeidad con sólo invocar Nam-myoho-renge-kyo, y ésta es la pregunta más importante de todas. Es el corazón de todo el sutra y la sustancia de sus ocho volúmenes.
La estatura de una persona varía entre un metro cincuenta y un metro ochenta, pero su corazón se refleja en el rostro, de apenas treinta centímetros. Y el espíritu del rostro, a su vez, puede expresarse tan sólo en los ojos, que son mucho más pequeños. En la palabra “Japón” está todo lo que integra las sesenta y seis provincias de la nación: todos los habitantes y sus animales, los arrozales y los campos de labranza, las personas de alta y de baja estirpe, los nobles y los plebeyos, las siete clases de gemas y todos los demás tesoros, sin que falte nada. Del mismo modo, en el título, Nam-myoho-renge-kyo, se encuentra incluido, sin excepción, todo el sutra, que consta de ocho volúmenes, veintiocho capítulos y 69.384 caracteres. Por eso, Po Chü-i señaló que, para el sutra, el título es fundamental así como, para el Buda, los ojos son lo primordial. En el octavo capítulo de su Hokke Mongu Ki, Miao-lo señaló que el Hokke Gengi de T’ien-t’ai explica sólo el título, pero que allí está incluido el sutra entero. Con eso quiso decir que, aunque el texto se había resumido, la totalidad del sutra estaba incluida en el título en sí. Todo posee su punto esencial, y el corazón del Sutra del Loto es su título, Nam-myoho-renge-kyo. Por esa razón, si usted invoca esto por la mañana y por la tarde, está leyendo correctamente todo el Sutra del Loto. Invocar daimoku dos veces es lo mismo que leer todo el sutra dos veces; cien daimoku equivalen a haber leído el sutra un centenar de veces, y mil daimoku son mil recitaciones del sutra. Así pues, si usted invoca daimoku incesantemente, estará leyendo el Sutra del Loto en forma constante. Esto es lo que revelan los sesenta volúmenes de la doctrina de T’ien-t’ai. El Buda expuso esta Ley tan fácil de abrazar y tan fácil de practicar, en bien de toda la humanidad, en la época perversa del Último Día de la Ley. Un fragmento del Sutra del Loto dice: “Durante el Último Día de la Ley...”. Otro dice: “En el Último Día, cuando la Ley esté por perecer, la persona que abrace, lea y recite este sutra...”. Un tercero afirma: “En el Último Día de la Ley, el que abrace este sutra...”. Un cuarto fragmento señala: “En el quinto período de quinientos años después de mi muerte, lograd el kosen-rufu mundial...”. La intención de todas estas enseñanzas es advertir que en el Último Día de la Ley hay que abrazar el Sutra del Loto y creer en él. Los eruditos heréticos del Japón, la China y la India no pudieron comprender este obvio significado; siguieron y practicaron las enseñanzas de las escuelas Nembutsu, Shingon, Zen y Ritsu, del Budismo Hinayana o del Mahayana provisional, y desecharon el Sutra del Loto. Se equivocan en su comprensión del Budismo y no advierten su error. Como aparentan ser eruditos respetables, la gente confía en ellos sin dudar y sin saber que ellos confunden las enseñanzas del Budismo. Por eso, sin darse cuenta, se han convertido en enemigos del Sutra del Loto y en adversarios del buda Shakyamuni. El sutra afirma, con toda certeza, que sus aspiraciones no llegarán a concretarse, que tendrán una vida corta y, después de esta existencia, se verán condenados al infierno del sufrimiento incesante.
Aunque uno no lea ni estudie el sutra, el solo hecho de invocar su título es fuente de una inmensa buena fortuna. El sutra enseña que las mujeres, los hombres perversos y los que se encuentran en los estados de Infierno y de Animalidad —es decir, las personas de los Diez Estados— pueden manifestar su Budeidad. Esto es fácil de comprender, si imaginamos que cierta piedra extraída del fondo del río puede producir fuego, y que la llama de una vela es suficiente para alumbrar un sitio que ha estado a oscuras durante miles de millones de años. Si encontramos tales prodigios aun entre las cosas más simples de este mundo, ¡cuánto más prodigioso será el poder de la Ley Mística! La vida de los hombres y mujeres comunes está presa en los grilletes del karma negativo, los deseos mundanos y los sufrimientos innatos del nacimiento y la muerte. Pero debido a los tres potenciales inherentes a la naturaleza de Buda —la Budeidad innata, la sabiduría para tomar conciencia de ella y la acción de manifestarla—, nuestra vida puede llegar a revelar, sin ninguna duda, las tres propiedades. El gran maestro Dengyo declaró que el poder del Sutra del Loto le permite a cualquier persona manifestar su propia Budeidad. Lo señaló, porque hasta la hija del Rey Dragón pudo lograr la Budeidad mediante el poder del Sutra del Loto. No dude de esto en absoluto. Dígale a su esposo que se lo explicaré en detalle cuando lo vea.
Nichirenz

De mi puño y letra.


En el tercer día del séptimo mes, en el primer año de Koan (1278).
Antecedentes:
Un año antes de que Nichiren Daishonin inscribiera el Dai-Gohonzon, Myoho-ama le preguntó si se podía lograr la iluminación invocando sólo Nam-myoho-renge-kyo. La respuesta de aquel, fechada el 3 de julio de 1278, se dio en llamar “La única frase esencial”.
Se conoce muy poco acerca de Myoho-ama. Vivió en Okamiya, provincia de Suruga. Una carta escrita para ella, apenas once días después de ésta, alude al reciente fallecimiento de su esposo. Cabe suponer que éste debe de haber estado muy enfermo cuando Myoho-ama escribió la primera vez. Probablemente hizo la pregunta en nombre de su esposo enfermo, como también lo sugiere la frase final de esta carta. Cualquiera haya sido el caso, la mujer sobrevivió a su marido y a su hermano, y, evidentemente, fue una creyente sincera que disfrutó plenamente de la confianza de su maestro.
El Daishonin la alaba por preguntar eso y declara que Nam-myoho-renge-kyo es el corazón del sutra y que éste conduce a todas las personas a la iluminación. Concluye diciendo que aun cuando uno no tuviera la sabiduría para discernir el profundo significado del sutra, podría obtener inmensa buena fortuna y lograr la Budeidad invocando su título: Nam-myoho-renge-kyo.

Gosho - El exilio a Izu

 


El exilio a Izu

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 2, págs. 57 a 62.
He recibido bollos de arroz envueltos en hojas de bambú, sake, arroz seco, pimientos, papel y otros artículos, del mensajero a quien se tomó la molestia de enviar. Él también me trans-mitió su mensaje de que esta ofrenda debía mantenerse en secreto. Lo comprendo.
El duodécimo día del quinto mes, tras ser exiliado, arribé a una playa de la cual nunca antes había oído hablar. Cuando me bajé del bote —todavía en condiciones lamentables—, usted gentilmente me tomó a su cuidado. ¿Cuál fue el destino que nos unió? Tal vez usted haya sido un devoto del Sutra del Loto en el pasado. Ahora, en el Último Día de la Ley, nació con el nombre de Yasaburo y se dedicó al oficio de botero, para apiadarse de mí. Quizá haya sido natural que se comportase así, puesto que es hombre. Pero su esposa podría haber sido más reacia a ayudarme. Sin embargo, ella me brindó alimentos, agua para lavarme las manos y los pies, y un trato sumamente considerado. Sólo puedo decir que fue algo prodigioso.
¿Qué lo llevó a creer en el Sutra del Loto y a hacerme ofrendas durante los treinta y tantos días que pasé allí? El administrador y la gente de ese distrito me han odiado y repudiado más que los de Kamakura. Los que me veían fruncían el entrecejo; otros, con sólo oír mi nombre, daban rienda suelta al desprecio. Pero, así y todo, a pesar de que me tocó estar allí durante el quinto mes, cuando el arroz escasea, usted me alimentó en secreto. Parecería casi como si mis padres hubieran renacido en Kawana, cerca de Ito, en la provincia de Izu.
El cuarto volumen del Sutra del Loto señala: “[Enviaré...] hombres y mujeres de fe pura, para entregar ofrendas a los maes-tros de la Ley”.1 El significado de este pasaje del sutra es que las deidades celestiales y las deidades benevolentes adoptarán diversas formas, como las de hombre y de mujer, y darán ofrendas para ayudar al que practica el Sutra del Loto. No puede haber dudas de que usted y su esposa nacieron como tales personas de fe pura, y ahora hacen ofrendas a Nichiren, el maestro de la Ley.
Puesto que ya le escribí con más detalles en otra oportunidad,2 esta carta será breve. Pero quisiera mencionar una cosa en particular. Cuando el administrador de este distrito me envió una petición, a fin de que yo orara para que él se recuperase de su enfermedad, me pregunté si debía aceptar. Pero ya que mostró cierto grado de fe en mí, decidí apelar al Sutra del Loto. Si yo lo hacía, no veía ninguna razón para que las diez demonios no sumaran sus fuerzas en mi ayuda. Por ende, me dirigí al Sutra del Loto, a Shakyamuni, a Taho y a los demás budas de las diez direcciones, a la deidad del Sol, a Hachiman y a las demás deidades, menores y mayores. Estaba seguro de que considerarían mi petición y me responderían. Por cierto, no es que me fueran a abandonar, pero quiero decir que su respuesta iba a ser tan intensa como cuando uno se frota una llaga o se rasca a causa de la picazón. Como era de esperar, el administrador se recuperó. Como muestra de gratitud, me obsequió con una estatua del Buda que habían sacado del mar junto con la redada de peces. Lo hizo porque, después de tanto tiempo, su enfermedad había desapareci-do; estoy seguro de que su dolencia le había sido infligida por las diez demonios. El beneficio de su recuperación se transmitirá a usted y a su esposa.
Los seres humanos hemos habitado en el mar de los sufrimientos del nacimiento y la muerte desde el tiempo sin comienzo. Pero ahora que decidimos ser devotos del Sutra del Loto, sin falta lograremos la entidad del Buda, indestructible como el diamante; comprenderemos que nuestro cuerpo y nuestra mente, que han exis-tido desde el tiempo sin comienzo, están dotados en forma intrínseca de la naturaleza eternamente invariable y así, con nuestra sabiduría mística, tomaremos conciencia de nuestra realidad mística. Entonces, es imposible que seamos distintos, en ningún aspecto, del Buda que apareció desde el mar. El buda Shakyamuni, maestro de las enseñanzas, quien declaró en el remoto pasado de gohyaku-jintengo “Yo soy la única persona [que puede rescatar y proteger a los demás]”3 no es otro que cada uno de nosotros, los seres humanos. Esta es la doctrina contenida en el Sutra del Loto sobre los tres mil estados presentes en cada instante de la vida; nuestra conducta es una demostración personal de la frase “Siem-pre estoy aquí, predicando la Ley”.4 ¡Qué valiosos, entonces, son para nosotros el Sutra del Loto y el buda Shakyamuni! Pero las personas comunes nunca tomamos conciencia de ello... Este es el significado del fragmento del capítulo “Duración de la vida” que afirma: “Lo hago para que los seres vivientes, en su perplejidad, no me vean ni siquiera cuando están cerca”. La diferencia entre la ilusión y la iluminación es como las cuatro perspectivas diferentes que se tienen del bosque de árboles sal.5 Sépase, entonces, que el Buda de los tres mil estados presentes en cada instante de la vida es cualquier ser vivo, en cualquiera de los planos de la existencia, que manifiesta su Budeidad innata.
El demonio que se presentó ante Sessen Doji era Taishaku disfrazado. La paloma que buscó la protección del rey Shibi era la deidad Bishukatsuma.6 El rey Fumyo,7 prisionero en el castillo del rey Hanzoku, fue el buda Shakyamuni, maestro de las enseñan-zas. Los ojos de los mortales comunes no pueden percibir sus verdaderas identidades, pero estas sí se ven con los ojos de la Budeidad. Como señala el sutra, el cielo y el mar poseen sendas por las cuales van y vienen las aves y los peces. Una estatua de madera [del Buda] es, en sí, un Buda de oro; y un Buda de oro es una estatua de madera. El oro de Aniruddha primero se vio con la forma de una liebre y, luego, como un cadáver.8 La arena que había en la palma de la mano de Mahanama se convirtió en oro.9 Estas cosas están más allá de la comprensión corriente. Un mortal común es un buda, y un buda es un mortal común. Éste es el significado exacto de los “tres mil estados presentes en cada momento de la vida”, y de la frase: “Yo, en verdad, logré la iluminación”.10
Por lo tanto, es muy posible que usted y su esposa hayan aparecido aquí como reencarnaciones del maestro de las enseñanzas, el Gran Iluminado Honrado por el Mundo, para ayudarme. Aunque la distancia entre Ito y Kawana es corta, no se nos permi-te comunicarnos abiertamente. Estoy escribiéndole esta carta para su futura referencia. No hable de estos asuntos con otras personas; en cambio, medite sobre ellos a solas. Si alguien supiera tan sólo que esta carta existe, usted se vería en graves problemas. Guárdela en lo profundo de su corazón y jamás hable de estas cosas. Con mi profunda consideración, Nam-myoho-renge-kyo.
Nichiren


En el vigésimo séptimo día del sexto mes, en el primer año de Kocho (1261).
Para ser enviada a Funamori Yasaburo.
1. Sutra del Loto, cap. 10.
2. Se conoce poco acerca de la carta a la que se hace referencia aquí, porque en la actualidad no existe otra que “El exilio a Izu”.
3. Sutra del Loto, cap. 3.
4. Ib., cap. 16.
5. El bosque de árboles sal fue el lugar en que el buda Shakyamuni expuso su última enseñanza, el Sutra del Nirvana, y donde falleció. El Sutra Zobo ketsugi define el sitio de cuatro maneras, según la capacidad y el estado de vida de las personas: 1) como un bosque compuesto de tierra, árboles, plantas y muros de piedra; 2) como un lugar adornado con siete clases de tesoros, por ejemplo, oro y plata; 3) como un sitio en el que todos los budas practican el Budismo y 4) como la tierra eterna e iluminada del Buda.
6. Bishukatsuma sirve a la deidad Taishaku, que vive en el monte Sumeru. Cuando Shakyamuni practicó austeridades en una existencia pasada con la identidad del rey Shibi, Taishaku adoptó la forma de un halcón, y Bishukatsuma, la de una paloma, para poner a prueba la sinceridad del Rey. Para salvar a la paloma, Shibi entregó la vida, pues ofreció su carne al hambriento halcón. La historia aparece en el Daichido ron.
7. Rey Fumyo fue uno de los nombres que adoptó Shakyamuni cuando se dedicaba a la práctica de observar los preceptos, en una existencia previa. Capturado por el rey Hanzoku, Fumyo casi fue ejecutado. Al lamentarse porque había prometido hacer ofrendas a cierto monje, y la muerte lo obligaba a romper su promesa, recibió un período de gracia de siete años. Entonces, regresó a su país, hizo ofrendas al monje y transfirió el trono a su hijo. Después de proclamar que cumplir las promesas era el precepto más importante, regresó para entregarse a su captor. Hanzoku quedó tan impresionado por la sinceridad de Fumyo, que lo liberó y se convirtió al Budismo.
8. Aniruddha fue uno de los diez discípulos principales de Shakyamuni, conocido como el primero en discernimiento divino. La historia figura en el Hokke mongu. Mucho tiempo atrás, un pratyekabuddha llamado Rida se dedicó a la práctica de pedir limosna, pero sin tener resultados. Al ver esto, un hombre pobre le ofreció mijo. Más tarde, cuando este indigente fue a buscar mijo, un conejo saltó sobre su espalda y se convirtió en un cadáver. Atemorizado, intentó quitárselo de encima, pero fue en vano. Sin embargo, tan pronto como regresó a su casa, el cadáver cayó y se transformó en oro. Al enterarse de lo sucedido, hombres perversos intentaron robárselo, pero sólo encontraron un cadáver. Sin embargo, a los ojos del hombre pobre, era un genuino tesoro que lo hizo rico. Noventa y un kalpas después, esta persona nació con la identidad de Aniruddha.
9. Mahanama fue uno de los cinco sacerdotes a quienes el padre de Shakyamuni, el Rey, les ordenó que acompañaran a su hijo cuando éste abandonó el mundo secular e ingresó en la vida religiosa. Lo siguieron y practicaron con él, pero lo abandonaron cuando éste renunció a las prácticas ascéticas. Sin embargo, poco después de que Shakyamuni logró la iluminación, les predicó su primer sermón, en el Parque de los Ciervos, y entonces ellos se convirtieron en sus primeros discípulos. Según el Sutra Zoichiagon, Mahanama poseía poderes ocultos. La historia de la “arena que (...) se convirtió en oro” se encuentra en el Tendai sandaibu hochu de Ts’ung-i.
10. Sutra del Loto, cap. 16: En lo que respecta a esta frase, Nichiren Daishonin dice en sus enseñanzas transmitidas oral-mente que “yo” indica a todas las personas, en cualquiera de los Diez Estados, mientras que “lograr la iluminación” significa que las personas de los Diez Estados pueden abrir su naturaleza de Buda inherente.
Antecedentes:
En el octavo mes de 1260, un grupo de seguidores de la escuela Nembutsu, enfurecido por la refutación al Budismo de la Tierra Pura que el Daishonin había efectuado en el “Rissho ankoku ron”, atacó su cabaña situada en Matsubagayatsu, en la región de Kamakura. Nichiren Daishonin, a duras penas, pudo escapar y refugiarse en la casa de su leal discípulo Toki Jonin, en la provincia de Shimosa. En la primavera de 1261, no obstante, regresó a Kamakura y reanudó su tarea de propagación.
En el duodécimo día del quinto mes de ese año, el gobierno obvió cualquier investigación oficial y lo sentenció sumariamente al exilio en Ito, localidad situada en la península de Izu y uno de los baluartes de la escuela Nembutsu. Los oficiales encargados de acompañarlo hasta Ito en una barca no se preocuparon de completar el trayecto y, sin más, lo abandonaron en una playa de Kawana, pequeña aldea de pescadores en la costa noroeste de la península de Izu. Allí, recibió el cobijo y el alimento que le brindaron Funamori Yasaburo y la mujer de éste. Yasaburo, pescador de oficio, era conocido como Funamori (literalmente, ‘administrador de barcas’); tanto él como su esposa se convirtieron en firmes seguidores del Daishonin. Al cabo de un mes, su presencia llegó a oídos de Ito Sukemitsu, administrador del distrito de Ito, quien lo convocó para que orara por la recuperación de su salud, pues estaba aquejado por una grave enfermedad. Sukemitsu se recuperó y pasó a ser un nuevo discípulo del Daishonin.
Cuando Nichiren Daishonin concurrió a Ito para orar por la mejoría del administrador, tanto Yasaburo como su esposa sintieron gran inquietud por la seguridad de aquel. A raíz de esto, Yasaburo envió un mensajero con diversas ofrendas. “El exilio a Izu”, escrito en el vigésimo séptimo día del sexto mes de 1261, es la respuesta que el Daishonin remitió por intermedio del mismo mensajero. El exilio tocó a su fin el vigésimo segundo día del segundo mes de 1263, ocasión en que el Daisho-nin retornó a Kamakura.