Además, se apoderará de mi reino y lo convertirá en una tierra pura. ¿Qué debo hacer?” Luego el demonio llama a todos sus subalternos del mundo tripartito del deseo, la forma y la carencia de forma y les dice: “Cada uno de ustedes vayan y hostiguen a ese devoto, de acuerdo a sus respectivas habilidades. Si no pueden hacer que abandone su práctica budista, entonces entren en las mentes de sus discípulos, de sus patrocinadores y de la gente de su tierra y traten de esa manera de convencerlo o amenazarlo. Si estos intentos también son infructuosos, yo mismo bajaré y entraré en la mente y en el cuerpo de su soberano para perseguir a ese devoto. ¿Cómo podemos nosotros, todos juntos, fallar en evitar que logre la budeidad? Yo, Nichiren, he estado consciente de todo esto por mucho tiempo, y por eso sé qué tan difícil es que un mortal común en el Último Día se convierta en un Buda en esta vida. Los sutras describen en muchos pasajes cómo el Buda Shakiamuni logró la iluminación, y los obstáculos que sufrió a manos del Demonio del Sexto Cielo parecen absoluta mente insoportables. Los actos endemoniados de Devadatta y del Rey Ayatashatru5 se debieron exclusivamente a las maquinaciones de ese demonio. El Sutra del Loto declara: “Puesto que el odio y los celos abundan incluso durante la vida del Buda, ¿qué tanto peor será en el mundo después de su fallecimiento?”6 Un mortal común como Nichiren no podría soportar ninguno de los sufrimientos del Señor Buda Shakiamuni ni siquiera por un solo día, ni tan siquiera por un solo momento, sin mencionar todas las diversas persecuciones que le sobrevinieron durante un período de más de cincuenta años. Lo que es más, se enseña que en el Último Día de la Ley, las persecuciones serán diez mil millones de veces mayores que las que ocurrieron en la época de Shakiamuni. Me pregunté cómo sería posible que yo las pudiera resistir. Se dice, sin embargo, que un sabio es capaz de predecir lo que ocurrirá en el futuro. Con respecto a los tres períodos del pasado, 97 el presente y el futuro, una comprensión del futuro es la señal de un verdadero sabio. Yo, Nichiren, tal vez no sea un sabio, pero he sabido por algún tiempo que en nuestra época el Japón causaría su propia ruina [por su apego a las enseñanzas heréticas]. Yo sabía que si me atreviera a decir esto abiertamente, entonces seguramente yo debía de ser el devoto del Sutra del Loto que el Buda profetizó que aparecería después de su muerte y que cumpliría cabalmente la enseñanza del Buda: “¿[...] qué tanto peor será después de su fallecimiento?” Pero si yo me mantuviera en silencio a pesar de saber lo que va a ocurrir en el futuro, sería condenado a nacer como mudo o tartamudo en existencia tras existencia. Yo mismo me convertiría en un gran enemigo del Señor Shakiamuni y un traidor del gobernante del Japón.
Después de mi muerte, caería en la gran ciudadela del infierno de incesante sufrimiento. Por años, entonces, me he advertido continuamente a mí mismo que, aunque carezca de comida o de ropa, o que me reprendan mis padres, hermanos, maestros y amigos, o que el gobernante y toda la gente me persigan, si yo fuera a vacilar hasta en lo más mínimo debido a todo eso, habría sido mejor guardar silencio en primer lugar. Desde el pasado infinito, yo podría haberme encontrado con el Sutra del Loto varias veces y me habría dedicado de todo corazón a lograr la iluminación. Sin embargo, aunque yo podría haber sido capaz de aguantar una o dos dificultades menores, debía de haberme rendido frente a una sucesión de grandes obstáculos. En esta vida, yo sabía que si estaba verdaderamente resuelto a soportar las pruebas más duras, entonces tenía que proclamar la verdad abiertamente. Así lo hice, y me encontré con serias persecuciones7 una tras otra, tal y como lo predice el sutra. Ahora mi determinación es inflexible. Resuelto a aguantar cualquier dificultad, ahora he cumplido cabalmente la predicción del Buda, y no tengo duda [de que soy el devoto del Sutra del Loto]. Ahora estoy viviendo aquí en estas montañas y bosques desolados. Aunque usted abandonara su fe en el Sutra del Loto, ¿cómo podría yo considerar como extraños a los que, sea solamente por un día o por un momento, me han ayudado a sobrevivir? Nunca me ha importado lo que me suceda a mí personalmente. Prometí que, pase lo que pase, yo mantendría mi fe sin retroceder, y que si me convirtiera en un Buda, conduciría a todos ustedes a la iluminación. Ustedes tienen menos conocimiento del budismo que yo, y además, son laicos con tierras, familias y 98 vasallos. Por lo tanto, podría ser extremadamente difícil para ustedes sostener su fe por toda la vida. Es por eso que siempre les he dicho que debido a sus circunstancias, sería mejor fingir ignorancia de esta enseñanza. Sin importar lo que pueda ocurrir en el futuro, tengan confianza de que nunca los abandonaré ni los descuidaré. En cuanto a mis enseñanzas, considere las de antes de mi exilio a Sado como equivalentes a las enseñanzas del Buda anteriores al Sutra del Loto. Yo había pensado que si el gobernante de este país deseara gobernar bien, llamaría a todos los sacerdotes de la secta Shingon a un debate abierto conmigo, y que, en esa ocasión, yo revelaría por primera vez la verdadera enseñanza de suprema importancia. Antes de mi exilio, no revelé esta enseñanza ni siquiera a mis discípulos por temor a que si se la dijera, aun en secreto, podrían revelarla inadvertidamente a los sacerdotes del Shingon, quienes entonces evitarían el debate. Es por eso que me abstuve de revelar la verdadera enseñanza a todos ustedes también. Luego, en la noche del duodécimo día del noveno mes del octavo año de Bun’ei (1271), casi me deca pitan en Tatsunokuchi. Desde ese momento, sentí gran lástima por mis seguidores porque todavía no les había revelado la verdadera enseñanza a ninguno de ellos. Con esto en mente, transmití en secreto mi enseñanza a mis discípulos desde la provincia de Sado. Después de la muerte del Buda, los gran des eruditos y maestros del budismo, tales como Majakashiapa, Ananda, Nagaryuna, Vasubandhu, T’ien-t’ai, Miao-lo, Denguio y Guishin8 conocían esta enseñanza, pero la guardaron en su corazón y no la expresaron en palabras. La razón fue que el Buda les había prohibido propagarla, diciendo: “Después de mi muerte, no se debe revelar esta gran Ley hasta que llegue el Último Día de la Ley”.9 Yo, Nichiren, quizás no soy el enviado del Buda, pero mi aparición en este mundo coincide con la edad del Último Día.
Además, de forma totalmente inesperada, llegué a comprender esta enseñanza, la que ahora expongo para preparar el camino para un sabio.10 Con la aparición de esta enseñanza, todas las enseñanzas promulgadas por los estudiosos y maestros del budismo durante los Días Anterior y Medio de la Ley serán como estrellas después del amanecer o como un torpe aprendiz al lado de un diestro artesano. Se predice que una vez que esta Ley se revele en esta era, las imágenes del Buda así como los sacerdotes de los templos construidos en los Días Anterior y Medio perderán todo su poder de beneficiar a la gente, y solamente esta gran Ley se propagará por todo el mundo. Dado que todos ustedes tienen un vínculo con esta enseñanza, de ben sentirse tranquilos. Utsubusa recorrió una larga distancia para venir a visitarme a pesar de su edad avanzada, pero como me dijeron que era meramente una visita casual de regreso desde el santuario de sus ancestros, no quise recibirla, a pesar de que sentí gran lástima por ella. Si hubiera consentido que me visitara, le habría estado permitiendo cometer una ofensa contra el Sutra del Loto. La razón es que todos los dioses son súbditos, y el Buda es su amo. Visitar a su amo de regreso después de una visita a uno de sus súbditos es ir en contra incluso de las normas de cortesía de la sociedad. Además, Utsubusa es una monja, una seguidora del Buda. Ella debería honrar al Buda por encima de cualquier otra cosa. Debido a que ella cometió éste y otros errores también, rehusé recibirla. Ella no fue la única, sin embargo. Rehusé recibir a muchos otros que vinieron a visitarme de regreso desde las aguas termales en Shimobe.11 Utsubusa tiene la misma edad que tendrían mis padres. Siento mucho haberla decepcionado, pero quiero que ella entienda este punto. Después de que usted vino aquí a verme el año antepasado, me dijeron que usted estaba enfermo, no sé si era la verdad, y yo quería enviar a un mensajero a preguntar por de usted. Sin embargo, mis discípulos me dijeron que aunque entendían bien cómo me sentía, me aconsejaron en contra de ello, puesto que usted podría quedar mal ante la socie dad. Por eso, abandoné la idea, reconociendo que así es el mundo. Yo pensaba que si usted estuviera realmente enfermo me informaría, ya que usted siempre ha sido sincero y fiel. Sin embargo no supe de usted, así que yo mismo intencionalmente me abstuve de preguntar por usted, aunque he estado inquieto y preocupado por usted todo este tiempo. La mutabilidad es la característica de todas las co sas, pero el año pasado y este año también el mundo ha cambiado tanto que temí no poder volver a verlo. Justo cuando estaba anhelando oír de usted, llegó su carta. Nada podría haberme dado más gusto. Por favor dígale a la Dama Utsubusa acerca de todo lo que he escrito aquí. Quisiera explicar más sobre mi enseñanza, pero esta carta es ya demasiado larga.
Antes mencioné las sectas Zen, Nembutsu y Ritsu. Sin embargo, de las muchas sectas del budismo, el Shingon es la mismísima enseñanza que trajo la ruina sobre la China, y destruirá también al Japón. Seis sacerdo tes, Shan-wu-wei, Chin-kang-chih y Pu-k’ung de la China, y Kobo, Yikaku y Chisho del Japón, no solamente estuvieron confundidos respecto a la superioridad relativa del Sutra del Loto y de los tres sutras de Dainichi,12 sino que los primeros tres hicieron falsos objetos de veneración13 que representaban a los dos mundos y engañaron a la gente para que creyeran que estos mándalas se habían originado en la India. Siendo engañados de esa manera, los últimos tres sacerdotes aprendieron las doctrinas del Shingon, las trajeron al Japón y las difundieron por todo el país, desde el gobernante hasta la gente del común. El Emperador Jsüan-tsung de la China perdió su imperio debido a las doctrinas del Shingon, y nuestro país también va sostenidamente en declive. El octogésimo segundo emperador jubilado, Gotoba,14 fue despojado de su poder por el gobierno de Kamakura a pesar del juramento del Bodisatva Jachiman15 de proteger a cien sucesivos gobernantes. Este infortunio únicamente fue el resultado de las oraciones ofrecidas por los eminentes sacerdotes que siguieron a los tres sacerdotes del Shingon, Kobo y los otros, en nombre de la corte imperial. Estas malvadas oraciones “se devolvieron a sus autores”.16 Debido a que el shogunato de Kamakura atacó la doctrina malvada del Shingon y a sus malvados hombres, podría haber gobernado nuestra tierra durante otras dieciocho generaciones, de acuerdo con el juramento del Bodisatva Hachiman. Sin embargo, ahora se ha recurrido a los hombres de la misma doctrina malvada a la que antes se oponía. Por ende, como el Japón ya no tiene un gobernante digno de protección, Bonten, Taishaku, los dioses del sol y de la luna y los Cuatro Reyes Celestiales han respondido a esta transgresión ordenando a un país extranjero a que invada el Japón.17 También han despachado al devoto del Sutra del Loto como su enviado. El gobernante, sin embargo, no hizo caso a sus advertencias. Al contrario, se pone al lado de los perversos sacerdotes, creando así caos en el reino religioso así como en el secular. Como resultado, se ha convertido en un enemigo formidable del Sutra del Loto. Y como sus transgresiones han continuado por mucho tiempo, este país está al borde de la ruina. La epidemia actual no es ni más ni menos que el augurio de la derrota en una gran guerra futura. ¡Qué lamentable! ¡Qué trágico!
Nichiren El vigésimo tercer día del segundo mes
Notas:
2. Ogo: Una clase de alga marina de color verde oscuro que se ve como cabello largo y despeinado.
3. Utsubusa-no-ama: Seguidora del Daishonin que vivió en Utsubusa en el Distrito Ijara de la Provincia de Suruga. Se dice que era una familiar de Misawa.
4. Aquí, “el verdadero significado de todas las enseñanzas del Buda” y “la profunda enseñanza del Maka Shikan” se refieren a la fe y práctica de Nam-miojo-rengue-kyo de las Tres Grandes Leyes Secretas.
5. Devadatta trató de aplastar a Shakiamuni al dejar caer una piedra desde la cima de un precipicio, el Rey Ayatashatru intentó matarlo al provocar una estampida de elefantes borrachos, etc.
6. Sutra del Loto, cap, 10.
7. Serias persecuciones: Intentos para silenciar al Daishonin. Las más importantes son el ataque en Matsubagahiatsu el 27 de agosto de 1260; el Exilio a Izu, desde mayo de 1261 hasta febrero de 1263; la Persecución de Komatsubara el 11 de noviembre de 1264; la Persecución de Tatsunokuchi el 12 de septiembre de 1271; y el Exilio a Sado, desde octubre de 1271 hasta marzo de 1274.
8. Guishin (781–833): El primer sacerdote jefe de Enriaku yi, el templo principal de la secta japonesa Tendai. Recibió la transmisión a manos de Denguio, el fundador de la secta. Cuando Denguio viajó a la China en 804, Guishin lo acompañó como su intérprete y en 827 estableció un centro de ordenación Majahiana en el Monte Hiei para cumplir los deseos de Denguio.
9. Ésta no es una cita exacta del Sutra del Loto sino un parafraseo de lo que enseñó el Buda en el sutra.
10. Sabio: Aquí se refiere al Bodisatva Yoguio, a quien el Buda encargó la misión de propagar la Ley Mística en el Último Día de la Ley, como dice el capítulo Yinriki (21°) del Sutra del Loto. En varios de sus escritos, el Daishonin se refiere humildemente a sí mismo como el predecesor del Bodisatva Yoguio.
11. Shimobe: Un lugar situado al noreste de Minobu donde vivió el Daishonin, en la actual Prefectura Iamanashi.
12. Los tres sutras del Dainichi: Las tres escrituras básicas del budismo esotérico. Son los sutras Dainichi, Kongocho y Soshitsuyi.
13. Objetos de veneración: Referencia al mándala del Mundo del Vientre y al mándala del Mundo Diamantino. El mándala del Mundo Diamantino, basados en el Sutra Kongocho, ilustra el Mundo Diamantino que representa la sabiduría del Buda Dainichi, mientras el mándala del Mundo del Vientre, basado en el Sutra Dainichi, representa el principio fundamental del universo, es decir, el cuerpo Dharma del Buda Dainichi.
14. Gotoba (1180–1239): Emperador derrotado en 1221 en un intento por derrocar el shogunato de Kamakura, a pesar del hecho de que había ordenado a los sacerdotes del Shingon y Tendai que rezaran por su victoria. Fue exiliado a la isla de Oki.
15. El Juramento de Bodisatva Jachiman: Oráculo que se 100 dice fue enviado por el bodisatva durante el reino del Em perador Jeizei (774–824), que protegería a cien sucesivos gobernantes de Japón.
16. Sutra del Loto, cap. 25. El Daishonin cita este pasaje para indicar que el ex-emperador Gotoba sufrió la pérdida porque se fió del poder de las oraciones del Shingon.
17. Esto se refiere a la invasión mongola a las islas sur occidentales del Japón en octubre de 1274, así como a la amenaza de los mongoles de otro ataque contra el Japón.
Antecedentes históricos:
Nichiren Daishonin escribió esta carta el 23 de febrero de 1278, el año antes de su inscripción del Gohonzon. La carta a veces se llama “Antes y Después de Sado”, porque menciona una diferencia marcada entre las enseñanzas que el Daishonin expuso antes de su exilio a la Isla de Sado y las que reveló durante y después de ese incidente. Generalmente se cree que este Gosho fue dirigido a Misawa Koyiro, aunque según otra versión podría haber sido enviado a su nieto, Misawa Masajiro. En todo caso, el destinatario fue uno de los seguidores laicos del Daishonin que vivía en el Distrito Fuji en la Provincia de Suruga. No hay información detallada disponible sobre él. El contenido de esta carta sugiere que fue el amo de un feudo y que, como tal, evitaba la comunicación abierta con el Daishonin por temor a que el gobierno de Kamakura se enterara y que como consecuencia de ello ejerciera presión sobre él. Parecería que nunca fue tan devoto al Daishonin como lo fue Shiyo Kingo o los hermanos Ikegami. Sin embargo, el Daishonin siempre estaba preocupado por él y le dio cálido aliento en las pocas oportunidades que tuvo, mientras se abstenía de cualquier acción que pudiera causarle turbación a Misawa. En esta carta, también transmite su aliento para los otros creyentes por intermedio de Misawa. Nichiren Daishonin comienza esta carta reconociendo la recepción de ofrendas, y luego se concentra en la dificultad extrema de practicar correctamente el budismo. Aunque uno se encuentre con la Verdadera Ley y la aprenda, cuando está a punto de lograr la budeidad, los tres obstáculos y los cuatro demonios emergerán e intentarán impedir que lo haga. Las peores de estas obstrucciones son las persecuciones que el Demonio del Sexto Cielo inflige al devoto del Sutra del Loto. Citando el pasaje del capítulo Josshi (décimo) del Sutra del Loto: “Como el odio y los celos [hacia este sutra] abundan incluso durante la vida del Buda, ¿qué tanto peor será en el mundo después de su fallecimiento?” el Daishonin identifica este pasaje con las persecuciones que él mismo experimentó, así indicando que él es el devoto del Sutra del Loto en el Último Día de la Ley. Después de asegurar a Misawa que nunca lo abandonará no importa lo que pueda suceder, el Daishonin comenta: “En cuanto a mis enseñanzas, considere las de antes de mi exilio a Sado como equivalentes a las enseñanzas del Buda anteriores al Sutra del Loto”. Con eso quiere decir que no había revelado la enseñanza del objeto de veneración de las Tres Grandes Leyes Secretas, el propósito de su advenimiento en este mundo, sino hasta después de haber padecido la persecución de Tatsunokuchi el 12 de septiembre de 1271, y haber sido exiliado a Sado. Nichiren Daishonin estableció su budismo el 28 de abril de 1253. Pasó los dieciocho años desde ese momento hasta el Exilio a Sado en propagar Nam miojo-rengue-kyo en su capacidad transitoria como el Bodisatva Yoguio.
Al experimentar la Persecución de Tatsunokuchi y el Exilio a Sado, cumplió la predicción del capítulo Kanyi (décimo tercer) del Sutra del Loto en el sentido de que los que propagan este sutra en el Último Día de la Ley serían atacados con espadas y garrotes y serían desterrados una y otra vez. Había comprobado ante el mundo que era el devoto del sutra. Por eso, descartó su estado transitorio como el Bodisatva Yoguio y reveló su ver dadera identidad como el Buda original del tiempo sin comienzo. En la isla de Sado, ahora en su capacidad como el Buda del Último Día de la Ley, Nichiren Daishonin comenzó a “transmitir en secreto” su verdadera enseñanza, la que no había transmitido antes de su exilio. Esta enseñanza se revela en sus dos escritos más importantes, “La Apertura de los Ojos”, completado en febrero de 1272, y “El Verdadero Objeto de Veneración”, escrito en abril del año siguiente. En esta “Carta a Misawa”, después de explicar la diferencia entre las enseñanzas anteriores y posteriores a Sado y animar a Misawa, el Daishonin explica que rehusó recibir a Utsubusa y a los otros que habían venido a visitarlo como idea de último momento de regreso después de haber hecho cosas sin relación alguna con el budismo verdadero. Los creyentes deben pensar, por encima de cualquier otra cosa, en el Buda original y sus enseñanzas. Que un creyente que había tenido fe por tanto tiempo como Utsubusa los relegue a una posición inferior equivale a una ofensa contra el budismo. La negación del Daishonin fue una expresión de su misericordia, porque al recibir a sus visitantes les hubiera permitido cometer esa falta de respeto. En muchos apartes del Gosho el Daishonin advierte estrictamente contra las ofensas, para que los creyentes puedan practicar correctamente. El Daishonin concluye denunciando la secta Shingon y a sus sacerdotes. Antes del Exilio a Sado, él principalmente refutó los errores de las sectas Zen, Nembutsu, y Ritsu. Durante y después de su exilio, sin embargo, escogió el Shingon como el blanco principal de sus ataques. Por esa época, el Japón enfrentaba la amenaza de otra invasión de los mongoles, y el gobierno de Kamakura había ordenado a los sacerdotes del Shingon que rezaran por la victoria. El Daishonin había criticado el Shingon antes, como una doctrina errónea que estaba arruinando la nación, pero esta vez además estaba ansioso por abrir el camino para el establecimiento del verdadero objeto de veneración.
