Con mi profundo respeto, Nichiren
El undécimo día del cuarto mes.
Notas:
1. El gobierno en Kamakura exilió a Nichiren Daishonin a la Península Izu de mayo de 1261 a febrero de 1263 y luego a la Isla Sado de octubre de 1271 a marzo de 1274. Según los sutras, las ofensas contra la Ley Verdadera y la persecución de su devoto provocarán desastres tales como terremotos, inundaciones, sequías, hambrunas, incendios y las otras calamidades que estaban azotando a Japón en esa época. Además, la invasión extranjera y los disturbios internos se agregaban a la agitación social, exactamente como el Daishonin lo había predicho en su tratado, “Rissho Ankoku Ron”.
2. Un comentario en el Jokke Guengui Vol. 1 de T’ien-t’ai sobre un pasaje del capítulo Josshi Kudoku (19°) del Sutra del Loto que reza: “Y lo que él predique según su comprensión nunca contradirá la verdad. Todos los asuntos que él predique relacionados con el aprendizaje, el gobierno, el lenguaje y la vida cotidiana concordarán con la Ley Verdadera”. Antecedentes históricos: Se cree que esta carta fue escrita en Minobu en abril de 1278, cuando Nichiren Daishonin tenía cincuenta y seis años de edad, pero la fecha exacta y el destinatario no se saben con certeza. A juzgar por su contenido, es posible que fuera escrita a Shiyo Kingo, uno de sus más fervientes seguidores que vivía en Kamakura. En ese entonces, Shiyo Kingo estaba en una situación precaria. Su amo y sus compañeros guerreros en la mansión le mostraban abierto resentimiento por su fe en las enseñanzas del Daishonin. Sin embargo, él mantuvo su fe con denodada firmeza a pesar de los grandes peligros que lo acechaban. En la primera parte, Nichiren Daishonin expresa que está dispuesto a afrontar cualquier persecución como el devoto del Sutra del Loto. En la última parte, alienta a sus seguidores, diciendo que no importa qué obstáculos pueda encarar una persona, no hay vida más afortunada y significativa que la dedicada al Sutra del Loto. También enseña que el trabajo y la fe no son dos cosas separadas: que empeñarse en los asuntos de la vida cotidiana con base en la fe es, en sí misma, la práctica budista. En otras palabras, la fe no existe separada de la vida diaria, sino que se revela en el reino de los asuntos mundanos.
