Por ejemplo, las llamas emitidas por la madera que se está quemando, o por el carbón, fácilmente pueden ser extinguidas con agua, pero al contrario un incendio producido por aceite que se está quemando arderá más intensamente, las llamas se elevarán aún más alto si uno vierte agua sobre él. Las epidemias que han estado haciendo estragos en el Japón desde el año pasado no se pueden clasificar entre las cuatrocientos cuatro enfermedades del cuerpo. Por eso, están fuera del alcance de los poderes curativos de Jua T’o10 y Pien Ch’ueh. Ni corresponden a cualquiera de las ochenta y cuatro mil aflicciones que pueden ser tratadas con las enseñanzas del hinayana o del Mahayana provisional. Por esa razón, las oraciones ofrecidas por los sacer dotes de las sectas basadas en estas enseñanzas no solamente no ponen fin a las epidemias, sino que las agravan aún más. Incluso si las epidemias disminuyeran este año, seguramente estallarán en los años venideros. Probablemente terminarán solamente después de que algo terrible haya ocurrido. El Sutra del Loto declara: “Si prosiguen la senda de la medicina y tratan las enfermedades de acuerdo con las prescripciones, solamente procurarán producir complicaciones adicionales, o quizás provocarán incluso la muerte. [...] Sus enfermedades recrudecerán”.11 El Sutra del Nirvana manifiesta: “En la época del Rey Ayatashatru de Rayagrija [...] furúnculos irrumpieron por todo su cuerpo [...] [El rey dijo:] ‘Estos furúnculos tienen un origen espiritual, y no surgen de la desarmonía de los cuatro elementos. Aunque la gente diga que existe un médico que puede curarlos, eso no es posible’”. Miao-lo dice: “Los sabios pueden ver los augurios y lo que predicen, al igual que las serpientes conocen los hábitos de las serpientes”.12 Las epidemias actuales son como los furúnculos virulentos del Rey Ayatashatru, que no podían ser curados por ninguna otra persona que no fuera el Buda. Pueden ser erradicadas únicamente por medio del Sutra del Loto.
Yo, Nichiren, me enfermé de diarrea el décimo tercer día del duodécimo mes del año pasado, y hasta el tercer o cuarto día del sexto mes de este número exacto, sino muchos. año, se hizo más frecuente cada día y se agravó mes tras mes. Justo cuando estaba pensando que debía ser mi karma inmutable [morir en esa época], usted me envió una medicina excelente. Después de tomarla, mis síntomas han disminuido sostenidamente y ahora tienen una mera fracción de su anterior intensidad. Me pregunto si el Señor Buda Shakiamuni podría haber entrado a su cuerpo para ampararme, o quizás los Bodisatvas de la Tierra me han conferido la buena medicina de Miojo-rengue kyo. Chiku-bo13 le explicará todo esto en más detalle. Postdata: Su mensajero llegó alrededor de la Hora del Perro (7:00–9:00 p.m.) el día veinticinco de este mes. Las cosas que usted me ha enviado son demasiadas como para contarlas. Por favor transmita mi aprecio al Amo Toki por su ofrenda de la túnica de verano. También por favor dígale a su esposa cuánto pesar me causa el fallecimiento de su abuelo. Con mi profundo respeto, Nichiren El vigésimo sexto día del sexto mes
Notas:
1. Tierra, agua, fuego y viento se consideraban los elementos que constituyen todas las cosas, según la antigua creencia india. En términos del cuerpo humano, la tierra corresponde a la carne, los huesos, la piel y el cabello; el agua, a la sangre y el sudor; el fuego, a la temperatura del cuerpo; y el viento, a la función de respirar. “Ciento uno” en cada caso aquí no necesariamente indica un número exacto de enfermedades sino simplemente muchas.
2. Yisui y Rusui: Padre e hijo, ambos excelentes médicos, mencionados en el Sutra Konkomio, quienes vivieron hace incontables eones. En determinado momento, una epidemia estalló y se propagó por todo el país. Yisui era demasiado viejo como para ofrecer tratamiento médico, pero Rusui perfeccionó las artes médicas, y, tomando el lugar de su padre, salvó a la gente de los estragos de la epidemia.
3. Yivaka: Médico indio y budista devoto. Trató al Rey Bimbashara y al mismo Shakiamuni, y así ganó renombre. Sirvió como ministro del Rey Ayatashatru, y cuando el rey cayó enfermo de virulentas llagas, lo convenció a que reflexionara sobre su conducta malvada y que buscara las enseñanzas del Buda.
4. Pien Ch’ueh: Médico del período de Primavera y Otoño (722–481 A.C.) en la China. Durante su niñez, estudió las artes médicas y se dice que tenía habilidad para tratar casi cualquier clase de enfermedad.
5. Ochenta y cuatro mil clases: Aquí, no representa un 108
6. Dos deidades brahmanes: Shiva y Vishnu.
7. Tres ascetas: Kapila, Ulaka y Rishaba. Kapila fue una figura legendaria que se dice fue el fundador de la escuela Samkhia, una de las seis escuelas del brahmanismo en la India antigua. Uluda (o Kanada) fue un fundador de la es cuela Vaisheshika, otra de las seis escuelas. Las enseñanzas de Rishaba se dice que abrieron el camino para el jainismo.
8. Shen Nung y Juang Ti: Dos de los Tres Gobernantes, idea les y legendarios gobernantes de la antigua China. También se dice que tenían habilidad en asuntos médicos, y eran reverenciados como las deidades patrones e inventores de la medicina, según el Shih Chi (Registros del Historiador).
9. Enseñanza Tripitaka: Una de las cuatro enseñanzas de doctrina, una clasificación de las enseñanzas del Buda Sha kiamuni formulada por T’ien-t’ai. La enseñanza Tripitaka consiste en las tres divisiones del canon budista: sutras, normas de disciplina y tratados doctrinales. Las enseñanzas de esta categoría tienen como objetivo el despertar a la gente a los sufrimientos del nacimiento y la muerte en el mundo tripartito, e instan al practicante a que se libre del deseo y del apego para escapar del ciclo del renacimiento.
10. Jua Ti: Médico del Jan Posterior (25–220), que se dice era especialmente hábil en la cirugía. Cuando la acupun tura y la medicina resultaban ineficaces, le suministraba narcóticos al paciente y llevaba a cabo la cirugía. Ideó un sistema de ejercicios físicos que él mismo practicaba. Como resultado, se dice que era activo y vigoroso incluso a la edad de cien años.
11. Sutra del Loto, cap. 3.
12. Jokke Mongu Ki, vol. 9.
13. Chikugo-bo (1245–1320): Nichiro, uno de los seis discípulos principales de Nichiren Daishonin. Nacido en la Provincia de Shimosa, se convirtió a las enseñanzas del Daishonin junto con su padre, y recibió la tonsura bajo su tío, Nissho, otro de los seis discípulos principales. Fue encarcelado en la época de la Persecución de Tatsunokuchi, y recibió el “Gosho Tsuchiro” (Carta al Sacerdote Nichiro en la Cárcel) del Daishonin.
Antecedentes históricos:
Nichiren Daishonin escribió esta carta en Monte Minobu a Shijo Kingo en Kamakura el 26 de junio de 1278, cuando tenía cincuenta y siete años. Shijo Kingo fue un seguidor devoto del Daishonin y un samurai que estaba al servicio de la familia Ema, una rama del clan Joyo. Kingo era bien versado tanto en la práctica de la medicina como en las artes marciales. Esta carta transmite el aprecio del Daishonin por la medicina que Shijo Kingo le había prescrito y le había enviado, junto con otras ofrendas. La vida del Daishonin en Minobu no era fácil de manera alguna. Los inviernos eran espantosamente fríos, y su refugio era inadecuado. La comida representaba otro problema. Siguiendo la costumbre de los monjes budistas de la época, el Daishonin se abstenía de comer pescado y carne, y la comida suministrada por sus discípulos y creyentes no brin daba toda la nutrición que él necesitaba. Además, durante casi toda la primera mitad del año 1278, sufrió de una diarrea debilitante y crónica. Dice en una carta dirigida a Shijo Kingo en octubre de 1278: “Yo, Nichiren, no soy tan saludable como otros, y asimismo moro en este remoto bosque montañoso. Este año fue especialmente difícil, con epidemias y hambruna generalizadas en la primavera y el verano, las que recrudecieron en el otoño y en el invierno. Mi enfermedad empeoró de nuevo, también, pero usted me prescribió varias medicinas y me las envió junto con ropa de seda acolchada. Gracias a sus remedios, mejoré paulatinamente; ahora me he recuperado y me siento mucho mejor que antes”. En esta carta, Nichiren Daishonin se refiere a dos clases de enfermedades: las del cuerpo, que surgen primordialmente de causas físicas, y las enfermedades de la mente, que surgen de la falsa ilusión y de los deseos mundanos. Él explica que las enfermedades del cuerpo se pueden curar por médicos con suficiente habilidad, pero no así las enfermedades de la mente; solamente el budismo proporciona remedio para tales trastornos. También atribuye las epidemias que por esa época estaban haciendo estragos en el Japón a la calumnia contra el Sutra del Loto. Dice que ni las enseñanzas del hinayana ni las del Mahayana provisional podrán contenerlas. Sólo la fe en el Sutra del Loto erradicará la calumnia de la gente y eliminará su sufrimiento.
