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jueves, 19 de febrero de 2026

Gosho - Los ocho vientos

 


Había estado preocupado por usted porque no había recibido comunicación desde hacía tanto tiempo. Me agradó muchísimo recibir a su mensajero, quien llegó con el gran número de regalos que usted envió. Le voy a conferir a usted el Gohonzon. Acerca del problema de su traslado a otras tierras: he estudiado la carta que le envió el Amo Ema y la carta que usted me envió y las comparé. Yo preveía este problema aun antes de que llegara su carta. Ya que su amo considera este asunto como de suma importancia, deduzco que los otros subalternos han hablado mal de usted, diciéndole: “Iorimoto¹ muestra falta de respeto hacia usted al no querer trasladarse a otras tierras. Existen muchas personas egoístas, pero él lo es más que nadie. Le aconsejaríamos que no le haga más favores por ahora”. Debe darse cuenta de dónde radica el verdadero problema y actuar con cautela.

Como vasallos, usted, su familia y los demás parientes tienen una profunda deuda con su amo. Además, él le demostró gran clemencia al no tomar acción alguna contra su familia cuando fui exiliado a Sado y la nación entera me odiaba. El gobierno se apoderó de los dominios de muchos de mis discípulos y luego fueron desheredados o desterrados por sus amos. Aunque él nunca más le demuestre consideración alguna, usted no debe guardarle rencor a su amo. Es demasiado esperar que le haga otro favor sólo porque usted no está dispuesto a mudarse a otras tierras. Un hombre verdaderamente sabio no se deja llevar por ninguno de los ocho vientos: prosperidad, decadencia, desgracia, honor, alabanza, censura, sufrimiento y placer. Ni se siente engreído por la prosperidad, ni se acongoja por la decadencia. Los dioses celestiales con seguridad protegerán a quien no se deje doblegar ante los ocho vientos. Pero si usted guarda un rencor irracional contra su amo, ellos no lo protegerán, ni tan siquiera por todas las oraciones que usted ofrezca.

Si una persona comparece ante una corte, puede ganar su pleito, como también perderlo, cuando habría podido obtener el resultado deseado fuera de la corte. Analicé cómo los guardias nocturnos podrían ganar su pleito. Sentí gran pesar por ellos; estaban profundamente perturbados y sus casas y tierras les fueron confiscadas sólo porque eran discípulos de Nichiren. Sin embargo, les dije que oraría por ellos si no acudían a la corte. Estuvieron de acuerdo y prometieron no hacerlo. Cuando de hecho presentaron la demanda, temí que no se tomara acción alguna, por la cantidad de gente que está presentando peticiones ante las cortes y está enredada en enconados litigios. Hasta ahora, su pleito continúa pendiente. Las oraciones de Jiki Yoshimoto² e Ikegami Munenaka³ fueron contestadas porque siguieron mis consejos. Jakiri Sanenaga⁴ parece creer en mis enseñanzas, pero ignoró mis sugerencias acerca de su demanda y, por lo tanto, estuve preocupado por su desarrollo. Algo bueno parece haber resultado de ello, quizás porque le advertí que perdería a menos que siguiera mis consejos. Pero decidió no hacerlo, y el resultado ha sido menos provechoso de lo que él esperaba. Si el maestro y el discípulo oran con intenciones diferentes, sus oraciones serán tan inútiles como tratar de encender fuego en el agua. Incluso si oran con una sola intención, sus oraciones no serán respondidas si han calumniado por mucho tiempo al budismo verdadero profesando enseñanzas inferiores.

Finalmente, los dos irán a la ruina. Miohun fue el quincuagésimo sucesor como sumo sacerdote de la Secta Tendai. Fue castigado por el emperador retirado en el quinto mes del segundo año de Anguen (1176) y enviado al exilio en Izu. En el camino, sin embargo, fue rescatado en Otsu por sus monjes del Templo Enriaku-ji⁵ del Monte Hiei. Asumió nuevamente la posición de sumo sacerdote, pero en el décimo primer mes del segundo año de Juei (1183) fue capturado por Minamoto no Yoshinaka⁶ y decapitado. Al decir que fue desterrado y ejecutado, no deseo imputarle falta alguna. Hasta los santos y los sabios pasan por estas cosas. Cuando estalló la guerra civil entre Yoritomo del clan Minamoto y Kiyomori del clan Taira, más de veinte de los familiares de Kiyomori firmaron una promesa y le pusieron sus sellos. Prometieron: “Consideraremos a Enriaku-ji como el templo de nuestro clan. Veneraremos a los tres mil monjes como si fueran nuestros padres. Las alegrías y los sufrimientos del templo serán nuestras alegrías y sufrimientos”. Donaron los veinticuatro distritos de la provincia de Omi al templo. Luego Miohun y sus discípulos utilizaron los ritos esotéricos de la Secta Shingon en sus oraciones para vencer al enemigo, e incluso ordenaron a sus monjes armados que lanzaran flechas a los soldados de Minamoto. No obstante, Minamoto no Yoshinaka y uno de sus subalternos, Higuchi, acompañados de sólo cinco o seis hombres, escalaron el Monte Hiei e irrumpieron en el salón principal. Arrastraron a Miohun del altar donde se encontraba rezando por la victoria, lo ataron con sogas, lo hicieron rodar por la cuesta occidental de la montaña como si fuera una gran piedra y luego lo decapitaron. Pero, con todo esto, los japoneses aún no rechazan a la Secta Shingon, ni se han cuestionado alguna vez por qué sus oraciones no son respondidas. Durante el quinto, el sexto y el séptimo meses del tercer año de Jokyu (1221), la Corte Imperial de Kioto hizo la guerra contra el régimen de Kamakura.⁷ En esa época, los templos Enriaku-ji, To-ji, Onjo-ji y los siete grandes templos de Nara, cada uno practicó los ritos más esotéricos de la Secta Shingon en sus oraciones a los dioses Tensho Daijin, Hachiman y Sanno.⁸

Cuarenta y uno de los más renombrados sacerdotes, incluyendo al fallecido arzobispo Yihen de la Secta Tendai, los obispos de To-ji y Ninna-ji, y Yoyuin del Templo Onjo-ji, rezaron repetidamente por la derrota de Hojo Yoshitoki. El segundo hijo del emperador Gotoba también comenzó a rezar en el Salón de Ceremonias Estatales el octavo día del sexto mes. La Corte Imperial proclamó que lograría la victoria en siete días. Pero en ese séptimo día de oración, siendo el décimo cuarto día del sexto mes, la batalla culminó en derrota, y el segundo hijo murió de dolor extremo porque su querido paje, Setaka, había sido decapitado. Y, a pesar de todo esto, nadie se preguntó alguna vez qué pasaba con las doctrinas del Shingon.

Las dos ceremonias religiosas que incorporaron todos los rituales esotéricos del Shingon, la primera dirigida por Miohun y la segunda por Yihen, tuvieron como resultado el colapso total de la Corte Imperial japonesa. Ahora, por tercera vez, una ceremonia religiosa especial se está llevando a cabo para evitar la invasión de los mongoles. El actual régimen, con seguridad, sufrirá el mismo destino, pero usted debe mantener esto estrictamente en secreto. En cuanto a su propio problema, le aconsejo que no acuda a la corte. No le guarde rencor a su amo, ni abandone sus terrenos actuales. Quédese en Kamakura. Visite a su amo con menos frecuencia que antes; atiéndalo sólo de vez en cuando. Entonces se le puede cumplir su deseo. Nunca pierda su compostura. No se deje influenciar por sus deseos, ni por su preocupación por la posición social, ni por su carácter.


Notas:

  1. Iorimoto: El nombre propio de Shiyo Kingo.

  2. Jiki Yoshimoto (1202–1286): Maestro oficial del confucianismo, que se dice que se convirtió al Budismo Verdadero cuando el Daishonin le mostró un borrador del “Rissho ankoku-ron”.

  3. Ikegami Munenaka: Funcionario del gobierno en Kamakura que se convirtió en discípulo del Daishonin alrededor de 1256.

  4. Jakiri Sanenaga (1222–1297): Amo del área de Minobu. Fue convertido por Nikko Shonin, pero abandonó la fe después de la muerte del Daishonin.

  5. Templo Enriaku-ji: El Templo Onjo-ji (también llamado Mii-dera) en Kioto llegó a ser la sede de la escuela Jimon de la secta Tendai en 993, cuando los discípulos posteriores de Chisho abandonaron el templo Enriaku-ji, localizado en el Monte Hiei. Enriaku-ji llegó entonces a ser el templo principal de la escuela Sanmon de la secta Tendai.

  6. Minamoto no Yoshinaka (1154–1184): Primo de Yoritomo, cabeza del clan Minamoto, quien ayudó a este último en su rebelión contra el clan Taira.

  7. La guerra contra el régimen de Kamakura: Un incidente conocido como la Rebelión Jokyu, que estableció claramente el poder de la regencia Hojo.

  8. Sanno: Se dice que era el dios guardián del Monte Hiei.


Antecedentes históricos:

En 1276, el amo de Shiyo Kingo le había ordenado trasladarse de sus tierras cerca de Kamakura a la lejana provincia de Echigo. Kingo, sin embargo, permaneció en Kamakura, como explica este Gosho escrito en 1277. El Daishonin percibió directamente el meollo del asunto y le dio a Kingo la orientación que necesitaba para cambiar su actitud y congraciarse nuevamente con el Amo Ema. En primer lugar, le dice a Kingo que el Amo Ema en realidad merece su agradecimiento y no su rencor. Le puntualiza que el Amo Ema protegió a Kingo durante la época en que toda la nación perseguía al Daishonin y a sus discípulos. Luego le dice a Kingo que no se deje influenciar por las vicisitudes de la vida. Sólo si pone su fe ante todo y reprime sus sentimientos de resentimiento contra su amo podrá esperar resolver su problema. El Daishonin le dice que las cortes de justicia y recursos similares son secundarios a la fe y que, si ha de ganar, debe practicar exactamente como le enseña el Daishonin.

Los creyentes en la Secta Shingon en esa época disfrutaban del favor del gobierno y eran ampliamente respetados en la sociedad. El Daishonin le da a Kingo varios ejemplos históricos de la influencia negativa de esa doctrina para demostrarle que la rectitud del Sutra del Loto con seguridad se probará con el tiempo. Señala que el gobierno de Kamakura está repitiendo su error a pesar de la inminente invasión de los mongoles. Finalmente, le dice a Shiyo Kingo que mantenga un estado mental confiado, sin odiar ni adular a su amo, y que sea prudente hasta que la situación se torne a su favor.