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viernes, 20 de febrero de 2026

Gosho - El Líder Supremo del Mundo

 


El Líder Supremo del Mundo

Shijo Kingo-dono gojenyi

Al darle una ojeada a su carta, me siento tan aliviado como si el día finalmente hubiera despuntado después de una larga noche, o como si hubiera regresado a casa después de viajar una gran distancia. El budismo tiene que ver primordialmente con la victoria o la derrota, mientras que el gobierno se basa en el principio de la recompensa y el castigo. Por esta razón, a un Buda se le respeta como el líder supremo del mundo,¹ mientras que un rey es llamado el que gobierna a su voluntad. La India es llamada la Tierra de la Luna,² y a nuestro país se le denomina la Tierra del Sol. De los ochenta mil países en el continente de Jambudvipa, la India es uno de los más grandes y Japón uno de los más pequeños. Sin embargo, en cuanto a los buenos auspicios de sus nombres, la India queda en segundo lugar y Japón en el primero. El budismo comenzó en la Tierra de la Luna; residirá en la Tierra del Sol. El curso natural de los eventos es que la luna aparece en el oeste³ y viaja hacia el este, mientras que el sol procede del este al oeste. Esta verdad es tan inalterable como el hecho de que un imán atrae el hierro o que la planta zogue⁴ se nutre del sonido del trueno. ¿Quién podría negarlo?

Examinemos cómo llegó el budismo a Japón. Nuestro país fue gobernado al principio por siete generaciones de dioses celestiales y luego por cinco generaciones de deidades terrenales.⁵ Después de estos reinos siguió la edad de los gobernantes humanos, siendo el primero el Emperador Jimmu. El trigésimo emperador fue Kimmei, quien reinó por treinta y dos años. Por esa época había un estado llamado Paekche⁶ al occidente de este país. Estaba bajo el señorío feudal del emperador japonés y era gobernado por un rey llamado Songmyeong. Cuando el rey pagó el tributo anual a Japón el día trece del décimo mes del décimo tercer año del reinado del Emperador Kimmei (522), envió al mismo tiempo una imagen de bronce dorado del Buda Shakyamuni, unas escrituras budistas, y también sacerdotes y monjas.

Dichoso, el emperador buscó el consejo de sus ministros sobre si la nación debía venerar al Buda de los países occidentales. Uno de los más altos ministros, Iname no Sukune⁷ de la familia Soga, dijo: “Todos los países del occidente veneran a este Buda. ¿Por qué solo Japón debe negarlo?” No obstante, Mononobe no Okoshi, del clan Mononobe, quien era otro ministro de alto rango, junto con Nakatomi no Kamako⁸ y otros, le aconsejaron al emperador, diciendo: “El soberano que reina sobre nuestra nación tradicionalmente ha llevado a cabo ritos en todas las cuatro estaciones del año, en honor al cielo y a la tierra, a los dioses de la tierra y del grano, y a numerosas otras deidades. Si cambiamos esta costumbre en favor del dios del occidente, nuestras deidades nativas se enfurecerán”. Incapaz de decidir, el emperador decretó que sólo Soga no Sukune debería venerar al Buda a modo de prueba y que nadie más debería hacerlo. Sukune se puso sumamente contento al recibir este decreto. Llevó la imagen del Buda Shakyamuni a su residencia en un lugar llamado Ojada⁹ y allá la entronizó, para la sorpresa e indignación de Mononobe no Okoshi.

Por esa época, estalló una terrible epidemia en Japón que mató a la mayoría de la población. En vista de que parecía que la nación entera perecería, Mononobe no Okoshi aprovechó esa oportunidad para decirle al emperador que debía enviar a destruir la imagen del Buda. El emperador asintió y ordenó que el budismo, una religión extranjera, se descartara de inmediato. Mononobe no Okoshi, actuando en nombre del emperador, confiscó la estatua, la calentó en una hoguera con carbón y la destruyó a martillazos. Arrasó el salón de la imagen del Buda y azotó a los sacerdotes y a las monjas. Luego, aunque el cielo estaba despejado, un inesperado vendaval se produjo y cayó lluvia. El palacio imperial fue consumido por un fuego que descendió del cielo.¹⁰ Los tres hombres, el emperador, Mononobe no Okoshi y Soga no Sukune, cayeron enfermos durante la epidemia. Todos ellos sufrieron un insoportable martirio como si estuvieran siendo mutilados o quemados vivos. Finalmente, Mononobe no Okoshi murió, mientras que el emperador y Soga no Sukune a duras penas se recuperaron.

A partir de ese momento pasaron diecinueve años sin que nadie comenzara a creer en el budismo. El trigésimo primer emperador, Bidatsu, fue el segundo hijo de Kimmei. Reinó por catorce años, apoyado por el Ministro de la Izquierda y el Ministro de la Derecha. Uno de ellos fue un hijo de Mononobe no Okoshi, Iugue no Morihia¹¹, quien había sucedido a su padre en el cargo. El otro fue un hijo de Soga no Sukune, Soga no Umako.¹² Fue durante el reinado del Emperador Bidatsu que nació el Príncipe Shōtoku.¹³ Fue hijo del Emperador Yōmei y sobrino de Bidatsu.

Un día en el segundo mes del año, cuando el príncipe tenía dos años de edad, miró hacia el este, extendió su dedo del corazón y entonó “Namu Buda”, con lo cual las cenizas del Buda se materializaron en la palma de su mano. Ésta fue la primera vez que alguien en Japón invocara el nombre del Buda Shakyamuni. Cuando el príncipe tenía solamente ocho años de edad, proclamó: “Los que, en la última edad, veneren la imagen del sabio del occidente, el Buda Shakyamuni, impedirán las calamidades y recibirán beneficios. Los que la desprecien atraerán desastres y tendrán vidas cortas”.

Al oír esto, Mononobe no Morihia y otros dijeron iracundos: “Los Soga han estado venerando al dios de una tierra extranjera en violación del decreto imperial”. Las epidemias aún se ensañaban incesantemente con la población entera, llevándola al borde de la extinción. Mononobe no Morihia le reportó esto al emperador. El emperador emitió un decreto que declaraba: “Soga no Umako ha estado practicando el budismo. La práctica de esta religión tiene que cesar”.

Cumpliendo la orden imperial, Morihia, junto con Nakatomi no Katsumi¹⁴, atacó el templo. Allá demolieron el salón y la pagoda, quemaron y destruyeron la imagen del Buda e incendiaron el templo. Despojaron a los sacerdotes y a las monjas de sus sobrepellices y los castigaron con látigos. Después de este incidente, el emperador, junto con Morihia y Umako, cayeron enfermos durante otra epidemia. Los tres dijeron que se habían sentido como si estuvieran siendo quemados vivos o descuartizados. Además, apareció una clase de forúnculos llamada viruela cubriéndoles todo el cuerpo.

Umako, lamentándose con angustia, dijo: “Sin embargo, debemos venerar a los tres tesoros”. El emperador ordenó que Umako solo lo hiciera así sin que nadie más siguiera su ejemplo. Dichoso, Umako hizo que se construyera un monasterio y allá veneró a los tres tesoros. El emperador finalmente falleció el décimo quinto día del octavo mes del año en que el Príncipe Shōtoku tenía catorce años. Yōmei se convirtió en el trigésimo segundo emperador y reinó por dos años. Fue hijo de Kimmei y padre de Shōtoku. En el cuarto mes del segundo año de su reinado (587), cayó enfermo durante una epidemia. Acto seguido expresó el deseo de abrazar a los tres tesoros.

Soga no Umako insistió en que se honrara el deseo imperial, y finalmente trajo a un sacerdote llamado Tohiokuni¹⁵ al palacio imperial. Mononobe no Morihia y otros se enfurecieron. Airados, juraron invocar una maldición contra el emperador. A la postre, el emperador murió. En el quinto mes de ese año, Morihia y su clan se atrincheraron en su residencia en Shibukawa y reunieron a un gran número de tropas allá. El Príncipe Shōtoku y Umako avanzaron hacia la posición del enemigo y lucharon. Durante el quinto, sexto y séptimo meses, un total de cuatro encuentros tuvieron lugar.

El príncipe perdió los primeros tres. Antes del comienzo de la cuarta batalla, ofreció una oración e hizo el voto de erigir una estupa para conservar las cenizas del Buda Shakyamuni y también construir el templo Shitennō-ji.¹⁶ Umako de igual manera empeñó su palabra de levantar un templo en el cual entronizar y venerar la imagen del Buda Shakyamuni que había sido enviada desde Paekche.

Cuando comenzó la batalla, Morihia le gritó al príncipe: “No soy yo sino el dios de mis ancestros, la gran deidad¹⁷ entronizada en Futsu, quien tira esta flecha”. La flecha voló lejos y le dio a la armadura del príncipe. El príncipe respondió gritando: “No soy yo sino los Cuatro Reyes Celestiales quienes tiran esta flecha”. Entonces hizo que un cortesano llamado Tomi no Ichiji soltara la flecha. Viajó una gran distancia y golpeó a Morihia en el pecho. Jata no Kawakatsu¹⁸ acudió apresuradamente al lugar y le cortó la cabeza a Morihia.

Este incidente sucedió durante el intervalo entre la muerte de Yōmei y el ascenso de Sushun al trono. Después de que Sushun se convirtiera en el trigésimo tercer emperador, el Príncipe Shōtoku construyó el templo Shitennō-ji, en donde colocó las cenizas del Buda Shakyamuni. Umako erigió un templo llamado Gangō-ji¹⁹, en donde veneró la imagen del Señor Buda Shakyamuni que había sido enviada desde Paekche.

Aquí cabe señalar de paso que actualmente el fraude más atroz del mundo es la estatua del Buda Amida, supuestamente el objeto de veneración original del templo Zenko-in.²⁰ Fue debido a su enemistad contra el Buda Shakyamuni que los tres emperadores, junto con los miembros del clan Mononobe, perecieron.

El Príncipe Shōtoku hizo que se fundiera una imagen del Buda Shakyamuni y la entronizó en el templo Gangō-ji. Éste es el objeto de veneración actualmente entronizado en el templo Tachibana-dera.²¹ Fue la primera estatua del Buda Shakyamuni jamás hecha en Japón.

En China, en el séptimo año de Yung-p’ing (64 d.C.), el segundo emperador de la dinastía Jin Posterior, el Emperador Ming, soñó con un hombre de oro. Acto seguido, despachó a dieciocho emisarios, incluyendo a los eruditos Ts’ai Lin y Wang Tsun, a la India para buscar el budismo. Como resultado de ello, en el décimo año de Yung-p’ing, dos sabios de la India central, Kasyapa Matanga y Dharmaratna²², fueron llevados a China y fueron objeto de la más alta estima.

Miles de adherentes al confucianismo y al taoísmo, escuelas que hasta entonces habían presidido todos los ritos imperiales, se resintieron por ello y presentaron una queja ante el emperador. El emperador decretó que se llevara a cabo un debate público el décimo quinto día del primer mes del décimo cuarto año de Yung-p’ing. Dichosos, los taoístas erigieron un altar para cien deidades chinas como sus objetos de veneración.

Los dos sabios de la India tenían como sus objetos de veneración las cenizas del Buda, un retrato pintado a mano del Buda Shakyamuni y cinco sutras.²³ Como era costumbre en sus ritos conducidos ante la presencia imperial, los taoístas trajeron las escrituras de su escuela, así como los Tres Expedientes, los Cinco Cánones,²⁴ y los escritos de los Dos Sabios²⁵ y los Tres Reyes,²⁶ apilaron algunos de ellos sobre leña y les prendieron fuego.

En ritos similares en el pasado, estos libros siempre habían resistido las llamas, pero esta vez fueron reducidos a cenizas. Otros, colocados en agua, que antes habían flotado sobre la superficie, esta vez se hundieron hasta el fondo. Los taoístas llamaron a los demonios para que aparecieran, pero de nada les sirvió. Todos ellos se sintieron insoportablemente humillados, y entre ellos, Ch’u Shan-jin, Fei Shu-ts’ai y otros murieron, consumidos por la vergüenza.

Cuando los dos sabios indios predicaron la Ley, las cenizas del Buda ascendieron al cielo y desde allá irradiaron una luz tan brillante que eclipsó el sol. El Buda del retrato pintado emitió rayos de luz desde el entrecejo. Más de seiscientos taoístas, incluyendo a Li Jui-t’ung,²⁷ finalmente capitularon y entraron al sacerdocio budista. En el transcurso de treinta días después de esta confrontación, se construyeron diez templos.

Así que el Buda Shakyamuni es perfectamente justo al administrar la recompensa y el castigo. Como ya lo mencioné, fue debido a que los tres emperadores²⁸ y los dos súbditos²⁹ se convirtieron en enemigos del Buda Shakyamuni que perdieron sus vidas y cayeron en los senderos del mal en sus siguientes existencias. Nuestra época no es diferente a la de ellos. Los taoístas Ch’u y Fei de China, y Morihia en Japón, al fiarse de las deidades principales y menores de sus respectivos países, se convirtieron en enemigos del Buda Shakyamuni. Pero puesto que estos mismos dioses siguen al Buda, todos aquellos creyentes fueron llevados a la ruina.

Estos tiempos actuales son exactamente como los de ellos. La imagen que mencioné antes que provino de Paekche es la del Buda Shakyamuni. No obstante, [los sacerdotes de las otras sectas] han engañado al pueblo japonés al llamarla el Buda Amida. En otras palabras, han reemplazado a Shakyamuni con otro Buda. Hay diferencia entre los taoístas y Morihia por un lado y nuestros sacerdotes contemporáneos por otro, en que los primeros prefirieron a los dioses en vez de a un Buda mientras que los últimos han reemplazado a un Buda con otro. Sin embargo, todos por igual abandonaron al Buda Shakyamuni. Por ende, no cabe duda de que nuestro país será arruinado. Ésta es una enseñanza que nunca antes ha sido revelada. Manténgala estrictamente en secreto.

Si hay alguno de entre mis seguidores que es débil en la fe y que va en contra de lo que yo, Nichiren, digo, encontrará el mismo destino que la familia Soga. Le diré la razón. Fue debido a los esfuerzos de padre e hijo, Soga no Sukune y Umako, que el budismo se pudo establecer en Japón. Ellos podrían haber tenido la misma posición como la de Bonten y Taishaku en la época de la aparición del Buda Shakyamuni en este mundo. Debido a que ellos causaron la ruina de Mononobe no Okoshi y la de su hijo Morihia, se convirtieron en el único clan influyente en el país. Subieron de rango, controlaron la nación, y su familia disfrutó de gran prosperidad.

Pero debido a esto, Umako se tornó tan arrogante que hizo que asesinaran al Emperador Sushun y que mataran a muchos príncipes. Más aún, su nieto Iruka hizo que sus subalternos dieran muerte a veintitrés de los hijos del Príncipe Shōtoku. Luego de esto, la Emperatriz Kōgyoku, siguiendo el consejo de Nakatomi no Kamako, mandó a hacer una estatua del Buda Shakyamuni y oró ante ella con fervor. Como resultado de ello, Iruka,³⁰ su padre y toda la familia Soga perecieron de inmediato.

Saque sus propias conclusiones sobre lo que he dicho arriba. Aquellos de mis seguidores que no mantengan su fe hasta el final recibirán un castigo aún más severo. Aun así, no deben guardar rencor contra Nichiren. Recuerde el destino que encontraron Shofū-bo, Noto-bo³¹ y otros. Sea extremadamente cauto y no se comprometa por ahora a escribir promesa alguna, no importa de qué se trate.

No importa cuán furiosamente pueda arder un fuego, se apaga después de un rato. Por otra parte, puede parecer que el agua se mueve lentamente, pero su flujo no se desvanece fácilmente. Ya que usted es exaltado y actúa como fuego abrasador, con seguridad será engañado por otros. Si su amo lo engatusa con palabras suaves, estoy seguro de que se lo ganará a usted, al igual que el agua extingue el fuego.

El hierro sin templarse se funde rápidamente en un fuego intenso, tal como el hielo puesto en agua caliente se derrite. Pero una espada, incluso expuesta a un gran fuego, resiste el calor por un tiempo, porque ha sido bien forjada. Al advertirle de esta manera, estoy tratando de forjar su fe. El budismo tiene la razón. La razón le ganará a su amo.

No importa cuánto pueda amar a su esposa y desear nunca separarse de ella, cuando muera, de nada le servirá. No importa cuánto apego le tenga a sus propiedades, cuando muera, caerán en manos de otros. Usted ha sido lo suficientemente próspero durante todos estos años. No debe pensar dos veces acerca de sus propiedades.

Como le he dicho antes, debe ser cientos de miles de veces más cauteloso y precavido que nunca antes. Desde mi niñez, yo, Nichiren, nunca he orado por cosas seculares de esta vida, sino que he buscado resueltamente convertirme en un Buda.

Últimamente, sin embargo, he estado orando incesantemente por su bien al Sutra del Loto, al Buda Shakyamuni y al dios del sol, ya que estoy convencido de que usted es un hombre que puede heredar el espíritu y el alma del Sutra del Loto. Tenga extremo cuidado de no entrar en conflicto con otros. No se reúna con nadie en lugar alguno que no sea su propia casa. Ninguno de los vigilantes nocturnos³² es totalmente de confianza, pero considerando que sus mansiones les fueron confiscadas debido a su fe en el Sutra del Loto, bajo circunstancias normales usted debe mantener relaciones amistosas con ellos.

De esa manera, tendrán cuidado adicional en sus rondas nocturnas y le proveerán de protección. Aun cuando la gente que lo apoya cometa pequeños errores, finja no verlos ni oírlos. Aunque su amo le pida que le dé instrucción en las enseñanzas del budismo, no se regocije incautamente ni corra a verlo. Conteste gentilmente que no está seguro de poder cumplir y que va a consultar con algunos de los discípulos.

Si usted se delata mostrando gran júbilo en su semblante y permite que lo engañe por su ostensible deseo de oír las enseñanzas, llevará todo a la ruina, tan seguro como que el fuego consume todo lo que se quema, o que la lluvia cae del cielo.

Si se presenta la oportunidad, presente a su amo la petición³³ que he escrito en nombre suyo. Debido a que contiene asuntos de gran importancia, seguramente creará revuelo.

Respetuosamente,
Nichiren


Notas:

  1. Líder Supremo del Mundo: Otro nombre con que se conoce al Buda. Se le llama así porque él valientemente se enfrenta a todos los sufrimientos y guía a toda la gente hacia la iluminación. El capítulo Keyohiu (7°) del Sutra del Loto se refiere a él como el “líder supremo del mundo, que no tiene par, adornado con cien méritos, que ha logrado la sabiduría suprema”.

  2. Tierra de la Luna (en chino Yüeh-chih): Nombre para referirse a la India, usado en China y Japón. A finales del siglo III a.C., existía una tribu llamada Yüeh-chih que gobernaba parte de India. Como el budismo llegó a China a través de este territorio, los chinos consideraban la tierra de los Yüeh-chih (tribu de la luna) como la propia India.

  3. La luna aparece en el oeste: Se refiere al hecho de que la luna nueva se ve al principio en el oeste, justo después de la puesta del sol. A medida que la luna se va llenando en las noches sucesivas, parece moverse un poco más hacia el este.

  4. Planta Zogue: Una especie de plátano. Se denomina así porque sus pétalos son largos y de color marfil. En el Sutra del Nirvana se dice que crece con el sonido del trueno.

  5. Siete generaciones de dioses celestiales y cinco generaciones de deidades terrenales: Deidades japonesas que se dice existieron antes de la época del primer emperador humano, Jinmu. Las siete generaciones de dioses celestiales gobernaron Japón primero, seguidas por las cinco generaciones de deidades terrenales. La primera de las deidades terrenales fue Tensho Daijin, o la Diosa del Sol, reverenciada como progenitora de la línea imperial.

  6. Paekche: Uno de los antiguos reinos en la península coreana. En el siglo IV, el gobierno imperial de Japón estableció contacto con la región sur de la península y fundó una sede de gobierno en Paekche para fortalecer su influencia. Paekche se había aliado con Japón y con China de Liang, desempeñando un papel importante en la introducción de la cultura china a Japón.

  7. Iname no Sukune (m. 570): Soga no Iname. Funcionario de la corte del período Yamato (300–710) involucrado en una lucha de poder con Mononobe no Okoshi, líder conservador de la corte. Sukune era un título honorífico para altos ministros. Sus hijas llegaron a ser consortes del Emperador Kimmei, y una de ellas dio a luz al Emperador Iomei, padre del Príncipe Shōtoku.

  8. Nakatomi no Kamako: Se cree que fue un personaje importante del clan Nakatomi. Los detalles acerca de él son desconocidos. (No es la misma persona mencionada en la nota 30).

  9. Ojada: Un lugar dentro del pueblo de Asuka, Nara.

  10. Fuego que descendió del cielo: Relámpago.

  11. Iugue no Morihia (m. 587): Mononobe no Morihia. Funcionario de la corte del período Yamato que continuó la oposición al budismo. Fue muerto posteriormente por Soga no Umako.

  12. Soga no Umako (m. 626): Funcionario de la corte del período Yamato y patrocinador del budismo. En 587, tras la muerte del Emperador Iomei, surgió una disputa sobre la sucesión entre el príncipe apoyado por Mononobe no Morihia y el respaldado por Soga no Umako. Umako atacó y mató a Morihia, estableciendo el poder del príncipe que se convirtió en el Emperador Sushun.

  13. Shōtoku: Segundo hijo del trigésimo primer emperador Iomei, famoso por aplicar el espíritu del budismo al gobierno. Como regente de la Emperatriz Suiko, realizó reformas, promulgó la Constitución de Diecisiete Artículos en 604 y entró en relaciones diplomáticas con la dinastía Sui. Reverenciaba el Sutra del Loto, el Sutra Shrimala y el Sutra Vimalakirti.

  14. Nakatomi no Katsumi (m. 587): Líder militar del período Yamato y oponente al budismo. Fue muerto por Tomi no Ichiji, subalterno del Príncipe Shōtoku.

  15. Tohiokuni: Sacerdote naturalizado de Paekche.

  16. Shitenno-ji: El más antiguo templo budista japonés existente, fundado por el Príncipe Shōtoku en 587, localizado actualmente en Osaka. Allí entronizó estatuas de los Cuatro Reyes Celestiales (Shitennō).

  17. Gran deidad: Deidad del Santuario de Isonokami en Futsu, Nara.

  18. Jata no Kawakatsu: Sirvió en la corte imperial y se ganó la confianza del Príncipe Shōtoku. Después de la muerte del príncipe, construyó el templo Jachioka-dera (también llamado Kōryū-ji) en su memoria.

  19. Gangō-ji: Templo de la secta Kegon, uno de los siete templos principales de Nara. Soga no Umako comenzó su construcción en 588 y la completó en 596.

  20. Objeto original de veneración del templo Zenko-ji: Zenko-ji es un templo afiliado a las sectas Tendai y Jodo en la actual Prefectura de Nagano. Según documentos del templo, la estatua originalmente entronizada allí fue enviada por el Rey Songmiong al Emperador Kimmei y transportada a Nagano por Jonda Zenko. Posteriormente, fue reemplazada por la estatua del Buda Amida.

  21. Tachibana-dera: Templo en Asuka, Nara, construido por el Príncipe Shōtoku. Actualmente afiliado a la secta Tendai.

  22. Kasyapa Matanga y Dharmaratna: Monjes indios que introdujeron el budismo en China. Tradujeron el Sutra Shiyunisho en el templo Pai-massu en Lo-iang por petición del Emperador Ming.

  23. Cinco Sutras: Sutras traducidos al chino por Dharmaratna y Kasyapa Matanga, incluyendo el Sutra Shiyunisho.

  24. Tres Expedientes y Cinco Cánones: Los Tres Expedientes documentan las proezas de los tres legendarios gobernantes de la antigua China (Fu Xi, Shen Nung y Huang Di). Los Cinco Cánones son escritos de los Cinco Emperadores (Shao Jao, Chuan Ju, Ti Kao, T’ang Iao y Yu Shun).

  25. Dos Sabios: Dos de los Cinco Emperadores, T’ang Iao y Yu Shun.

  26. Tres Reyes: Rey (Emperador) Yu de la dinastía Xia, Rey Tang de la dinastía Lin y Rey Wen de la dinastía Zhou.

  27. Li Jui-t’ung: Taoísta de la dinastía Jin Posterior, quien se convirtió al budismo tras ser derrotado en debate ante el Emperador Ming.

  28. Tres emperadores: Kimmei, Bidatsu y Iomei.

  29. Dos súbditos: Mononobe no Morihia y Nakatomi no Katsumi.

  30. Iruka: Soga no Iruka (m. 645), funcionario del período Yamato, responsable de atrocidades y asesinatos de miembros de la familia imperial. Finalmente fue muerto por Naka no Ōe (Emperador Tenji) y Nakatomi no Kamako (Fujiwara no Kamatari).

  31. Shofū-bo y Noto-bo: Discípulos de Nichiren Daishonin que abandonaron la fe. Shofū-bo dudó del Daishonin alrededor del exilio a Izu en 1261 y Noto-bo perdió la fe alrededor de 1271.

  32. Vigilantes nocturnos: Escoltas de Shiyo Kingo, cuyas propiedades fueron confiscadas por su fe en el Sutra del Loto.

  33. Petición: “Iorimoto Chinyo”, escrita por Nichiren Daishonin el 25 de junio de 1277 en favor de Shijo Kingo, explicando la falsedad de los cargos levantados contra él.


Antecedentes históricos:

Alrededor de 1277, Shijo Kingo estaba en gran peligro debido al enojo de su amo, Ema Chikatoki. La hostilidad del Amo Ema surgió tras el Debate de Kuwagahiatsu en junio de 1277 entre Sammi-bo, discípulo de Nichiren Daishonin, y el sacerdote Riuzo-bo.

Riuzo-bo, expulsado de Enriaku-ji en el Monte Hiei por supuestamente haber comido carne humana, se refugió en Kamakura y obtuvo el patrocinio de Riokan, sacerdote jefe del templo Gokuraku-ji. En el debate, Sammi-bo derrotó a Riuzo-bo, pero Riuzo-bo y Riokan acusaron falsamente a Shijo Kingo de interrumpir el debate con violencia.

Ema Chikatoki exigió que Kingo escribiera un juramento renunciando al Sutra del Loto. Kingo se negó, incluso si le confiscaban su feudo. Nichiren Daishonin apoyó la decisión de Kingo y le escribió una petición al Amo Ema el 25 de junio, explicando la falsedad de las acusaciones y defendiendo la lealtad de Kingo como subalterno.

En esta carta, Nichiren también diferencia entre budismo y gobierno, explicando que la Ley del budismo determina victoria o derrota según la fe, mientras que el gobierno usa recompensa y castigo para sus fines. Luego, ilustra esto con ejemplos históricos de Japón y China, mostrando que los opositores al budismo son derrotados y los que lo apoyan, victoriosos.

Nichiren enfatiza la importancia de mantener la fe correcta a toda costa y aconseja a Kingo cómo actuar con circunspección frente a los peligros presentes.