La Obra de Bonten y Taishaku
Ueno dono gojenyi
El día catorce del quinto mes recibí la carga de taro llevada a caballo que usted se tomó la molestia de enviarme. Considerando la labor que implica extraerlos, los taros hoy día son tan valiosos como las joyas o la medicina. Accederé a la petición que usted me hizo en su carta.
Había una vez un hombre llamado Llin Chi-fu.¹ Tenía un solo hijo, cuyo nombre era Po-ch’i.² El padre era sabio, y el hijo también. Uno pensaría que nadie trataría de indisponerlos y distanciarlos, pero la madrastra de Po-ch’i frecuentemente lo calumniaba ante su esposo. Sin embargo, Chi-fu no la escuchaba. Sin dejarse desanimar, ella persistentemente continuó tramando una variedad de intrigas contra su hijastro durante varios años. En uno de dichos complots, puso una abeja en su pecho, se acercó apresuradamente a Po-ch’i e hizo que le quitara el insecto, asegurándose al mismo tiempo de que su esposo observara la escena. Luego, en un intento de hacer que su hijastro fuera muerto, lo acusó de haber tratado de seducirla.
Un rey llamado Bimbisara fue un sabio gobernante y el mayor patrocinador del Buda dentro del continente de Yambudvipa. Además, reinaba sobre Magadha, el estado en donde el Buda tenía la intención de predicar el Sutra del Loto. Dado que el rey y el Buda estaban así de unidos en mente, parecía seguro que el Sutra del Loto sería expuesto en Magadha.
Un hombre llamado Devadatta quería evitar esto a toda costa, pero todos sus intentos fracasaron. Después de pensarlo mucho, pasó varios años en entablar amistad con el hijo del Rey Bimbisara, el Príncipe Ayatashatru, y gradualmente se ganó su confianza. Luego comenzó a distanciar al hijo del padre. Engañó al príncipe para que matara a su propio padre, el Rey Bimbisara. Ahora que Ayatashatru, el nuevo rey, había llegado a pensar de la misma manera que Devadatta y los dos se habían unido, los brahmanes y la gente malvada de todas las cinco regiones de la India³ pulularon como nubes o neblina congregándose en Magadha. Ayatashatru los lisonjeó y se ganó el apoyo de ellos al regalarles tierras y tesoros. Así que el rey del estado se convirtió en archienemigo del Buda.
Al ver esto, el Demonio del Sexto Cielo, que mora en la cumbre del mundo del deseo,⁴ descendió con sus innumerables secuaces a Magadha y poseyó los cuerpos de Devadatta, Ayatashatru y los seis ministros.⁵ Por ende, aunque estas personas tenían apariencia humana, blandían el poder del Demonio del Sexto Cielo. Eran más alborotadores, pavorosos y alarmantes que un viento fuerte arrasando el césped y los árboles, una tormenta agitando la superficie del mar, un gran temblor sacudiendo la tierra o un incendio consumiendo una casa tras otra.
Un rey llamado Virudhaka,⁶ incitado por Ayatashatru, mató a espada a cientos de personas del clan de Shakyamuni. El Rey Ayatashatru soltó una manada de elefantes borrachos y dejó que pisotearan hasta la muerte a incontables discípulos del Buda. También causó la muerte de muchos otros discípulos al hacer que sus soldados les tendieran emboscadas al lado del camino, al contaminar el agua de un pozo con excremento, o al persuadir a mujeres a que hicieran acusaciones falsas⁷ en su contra. Shariputra y Maudgaliahiana⁸ fueron perseguidos severamente. Kalodallín⁹ fue enterrado en estiércol de caballo. El Buda fue obligado a sobrevivir por noventa días, un verano entero, comiendo forraje de caballo. La gente pensaba que tal vez ni siquiera el poder del Buda podría igualar al de esas personas malvadas. Incluso los que creían en él se tragaron sus palabras y no dijeron nada, y cerraron sus ojos para no tener que ver lo que estaba pasando. Sólo podían cruzar los brazos en medio de su frustración, atónitos de consternación.
Finalmente, Devadatta mató a golpes a la madre adoptiva de Shakyamuni, la monja Utpalavarna,¹⁰ y luego hizo que el cuerpo del Buda sangrara.¹¹ En consecuencia, no hubo nadie que se pusiera del lado del Buda. Y sin embargo, de alguna manera, a pesar de todas estas persecuciones, el Buda finalmente logró predicar el Sutra del Loto.
Un pasaje de este sutra manifiesta:
“Como el odio y los celos hacia este sutra abundan aun durante la vida del Buda, ¿qué tanto peor será después de su fallecimiento?”¹²
Este pasaje significa que incluso mientras el Buda estaba vivo, los enemigos del Sutra del Loto se le oponían ferozmente; aún más hostigarán a los que, en el Último Día de la Ley, prediquen y crean en un solo carácter o incluso en un solo punto del Sutra del Loto. A la luz de este pasaje, parecería que nadie, durante los más de 2.220 años desde que el Buda expuso el Sutra del Loto, lo ha vivido como lo hizo el Buda mismo. Solamente cuando uno enfrenta grandes persecuciones se puede saber que verdaderamente ha llegado a dominar el Sutra del Loto.
Los Grandes Maestros T’ien-t’ai y Denguio parecían haber sido devotos del Sutra del Loto, pero no se encontraron con persecuciones tan severas como las que el Buda enfrentó durante su vida. Solamente enfrentaron oposición leve, T’ien-t’ai de las tres escuelas de la China del Sur y de las siete escuelas de la China del Norte, y Denguio de los siete templos principales de Nara.¹³ Ninguno de ellos fue perseguido por el gobernante del estado, atacado por la gente blandiendo espadas, o abusado por la nación entera. Según el Sutra del Loto, los que creen en él después del fallecimiento del Buda sufrirán dificultades más terribles que las del Buda. Sin embargo, ni T’ien-t’ai ni Denguio padecieron opresión tan severa como la que el Buda soportó, sin mencionar persecuciones más severas o más numerosas.
Cuando un tigre ruge, los vendavales soplan; cuando un dragón entona, las nubes se reúnen.¹⁴ Sin embargo, ni el chillido de una liebre ni el rebuzno de un burro hacen que surjan ni vientos ni nubes. Mientras los tontos lean el Sutra del Loto y los sabios den conferencias sobre él, el país permanecerá tranquilo y sereno. Parece, no obstante, que cuando surja un sabio que predique el Sutra del Loto exactamente como lo hizo el Buda, la nación entrará en disturbios, tumultos y riñas, y surgirán persecuciones más grandes que las que ocurrieron durante la vida del Buda.
Ahora bien, yo, Nichiren, no soy una persona digna de respeto, mucho menos un sabio. Soy la persona más perversa del mundo. Sin embargo, mis acciones parecen estar exactamente de acuerdo con lo que enseña el sutra. Por eso, siempre que me encuentro en medio de grandes dificultades, me siento más alborozado que si mis difuntos padres hubieran vuelto a vivir, y más feliz que un hombre de 72 años que ve a la persona a la que odia sufriendo algún percance. Me siento rebosante de alegría que yo, un hombre tonto, sea considerado un sabio por el Buda.
Hay personas sabias que observan estrictamente los doscientos cincuenta preceptos¹⁵ y son reverenciadas por la nación entera aún más alta mente que Taishaku es reverenciado por todos los seres celestiales. Sin embargo, ¿qué tal si, a los ojos del Buda Shakyamuni y el Sutra del Loto, son tan siniestros como Devadatta? Pueden parecer dignos de respeto ante el mundo ahora, pero ¡qué horrores les esperan en su próxima vida!
Si se difunde el rumor de que usted parece ser un devoto del Sutra del Loto, tanto los que son cercanos a usted como los que no lo son reaccionarán negativamente y lo amonestarán como si fueran sus verdaderos amigos, diciendo:
“Si usted cree en el sacerdote Nichiren, seguramente él lo llevará por mal camino. Usted caerá en desgracia frente a su amo”.
Entonces usted seguramente abandonará su fe en el Sutra del Loto. Lo que es terrible, incluso para los que tienen encomiable valía, son las estratagemas que la gente trama. Así que es aconsejable que usted no haga saber incautamente que usted es un creyente.
Los que están poseídos por un gran demonio, una vez que logren persuadir a un creyente a que abjure de su fe, lo usarán como un medio para hacer que muchos otros abandonen su fe. Shofu-bo, Noto-bo y Nagoe-no-ama¹⁶ antes eran discípulos de Nichiren. Codiciosos, cobardes e ignorantes, sin embargo, se hacían pasar por personas sabias. Cuando las persecuciones me acaecieron, se aprovecharon de éstas para convencer a muchos de mis seguidores a que renunciaran a su fe.
Si usted se deja persuadir de esa manera, las personas de Suruga que parecen creer en el Sutra del Loto, junto con las otras que están a punto de comenzar a creer en él, todos descartarán el sutra sin excepción. Hay unas pocas personas en esta provincia de Kai que han expresado un deseo de ingresar a la fe. Sin embargo, por lo general no les permito unirse a nosotros a menos que permanezcan firmes en su determinación. Algunas personas, a pesar de su comprensión superficial, fingen tener fe fuerte y les hablan de manera displicente a sus compañeros creyentes. De esa manera, muchas veces perturban la fe de otros. No tenga nada que ver con tales personas.
El momento seguramente vendrá cuando, gracias a la obra de Bonten y Taishaku, la nación japonesa entera comenzará a creer en el Sutra del Loto al mismo tiempo. En ese momento, estoy seguro, muchas personas insistirán que ellas también han creído desde el propio comienzo. Si su fe es firme, entonces debe resolver con absoluta determinación:
“Mantengo mi fe no por el bien de otras personas sino por el bien de mi difunto padre. Otras personas no celebrarán servicios en memoria de él; como yo soy su hijo, soy yo quien debe orar por su reposo. Gobierno una aldea. Gastaré la mitad de mis rentas en hacer ofrendas por el bien de mi difunto padre, y usaré la otra mitad para mantener a mi esposa, a mis hijos y a los miembros de mi clan. Si ocurre una emergencia, daré mi vida por mi amo”.
Hable de manera afable en toda circunstancia. Si alguien tratara de debilitar su creencia en el Sutra del Loto, considere que su fe está siendo puesta a prueba.
Dígale sardónicamente:
“Aprecio profundamente su advertencia. No obstante, usted debe guardar su amonestación para sí mismo. Soy bien consciente de que nuestros superiores no aprueban mi fe. Que usted me amenace en nombre de ellos es simplemente absurdo. Yo estaba pensando en visitarlo para darle algunos consejos, pero usted vino aquí antes de que yo pudiera llevar a cabo mi intención. Usted seguramente juntará las palmas de sus manos y me suplicará que le ayude cuando usted, junto con su amada esposa y sus hijos, sean arrastrados ante Emma, el rey del infierno”.
Lo que usted dice sobre Niida¹⁷ puede ser cierto. También he oído acerca de la gente en Okitsu.¹⁸ Si la ocasión se presenta, usted debe comportarse exactamente como lo hicieron ellos. Cuando los de rango alto lo reprochan por su fe, considérelos como dignos adversarios del Sutra del Loto. Piense que es una oportunidad tan rara como el florecimiento de la planta udumbara¹⁹ o como cuando una tortuga ciega que está flotando encuentra un tronco de sándalo,²⁰ y respóndales firme y resueltamente. Ha habido ocasiones en las que les han quitado la vida y confiscado las tierras sumariamente a los que gobernaban mil o diez mil hectáreas de tierra por asuntos triviales.
Si usted da su vida ahora por el bien del Sutra del Loto, ¿hay razón alguna para arrepentirse? El Bodhisattva Iakuo quemó su propio cuerpo por mil doscientos años y se convirtió en un Buda. El Rey Suzudan²¹ hizo un lecho de su propio cuerpo para su maestro por mil años; como resultado, renació como el Buda Shakyamuni. No se equivoque. Si usted abandona su fe en el Sutra del Loto ahora, solamente se convertirá en el hazmerreír de sus adversarios.
Desvergonzadamente fingiendo amistad, tratarán de manipularlo para que abjure de su fe, con la intención de burlarse de usted después y dejar que otros se mofen de usted también. Que digan todo lo que quieran. Luego dígales:
“En vez de aconsejarme en presencia de muchas personas, ¿por qué no se amonestan a sí mismos primero?”
Con este comentario, levántese abruptamente de su asiento y márchese. Por favor, avíseme dentro de uno o dos días lo que haya ocurrido desde que usted me escribió. Hay tantas cosas que quiero decirle que no puedo escribirlas todas aquí. Lo haré en mis futuras cartas.
Con mi profundo respeto,
Nichiren
El décimo quinto día del quinto mes del tercer año de Kenyi (1277)
Notas:
2. Po-ch’i: Hijo de Llin Chi-fu. Según el Konyaku Monogatari (Colección de Cuentos Antiguos y Modernos), fue obligado a suicidarse como resultado de las intrigas de su madrastra.
3. Cinco Regiones de India: India del oriente, del occidente, del sur, del norte y del centro, indicando el país entero de la India.
4. Mundo del deseo: La primera división del mundo tripartito, así llamado porque sus habitantes se dejan gobernar por varios deseos, tales como el deseo de comer y el deseo sexual. En el más alto de los seis cielos de este mundo vive el Demonio del Sexto Cielo, que se dice tiene un fuerte deseo de controlar a otros a su voluntad e impedir que logren la iluminación.
5. Seis ministros: Altos ministros que sirvieron al Rey Ayatashatru. Según el Sutra del Nirvana, cuando a Ayatashatru le salieron virulentas llagas debido a su sentimiento de culpa por la muerte de su padre, le aconsejaron pedirle consejo a los seis maestros no budistas.
6. Virudhaka: Rey de Kosala en los días de Shakiamuni. Su padre fue Prasenayit y su madre Malika, sirvienta de un amo de la tribu Shakya. Cuando descubrió que era hijo de una sirvienta y al ser humillado por los Shakyas a raíz de su bajo nacimiento, decidió vengarse. Al apoderarse del trono de Prasenayit, dirigió un ejército en un ataque contra el reino Shakya, matando a cerca de quinientas personas. Se dice que siete días después, de acuerdo con la predicción del Buda, murió quemado y cayó en el infierno de incesante sufrimiento.
7. Acusaciones falsas: En un intento por deshonrar a los seguidores del Buda, Ayatashatru persuadió a unas mujeres a que fingieran haber quedado embarazadas de ellos.
8. Shariputra y Maudgaliahiana: Dos discípulos principales de Shakiamuni. Según el Binahia Zoyi, en sus viajes para propagar el budismo en Rayagrija, en una ocasión refutaron al maestro de un grupo de brahmanes. Como resultado, fueron atacados con garrotes, y se dice que Maudgaliahiana fue asesinado a golpes.
9. Kalodallin: Seguidor del Buda Shakiamuni. Según el Yuyu Ritsu, una mujer le dio ofrendas cuando estaba pidiendo donativos en Shravasti. Su esposo celoso mató a Kalodallin y enterró su cabeza en estiércol de caballo.
10. Utpalavarna: Seguidora del Buda Shakyamuni. Se dice que logró el estado de arhat bajo la guía de la monja Maja prayapati, la tía materna y madre adoptiva de Shakyamuni. Según el Daichido Ron, ella fue muerta a golpes por Devadatta cuando ella lo reprochó por sus actos malvados. Quizás el Daishonin usó esta redacción particular para indicar que Utpalavarna era tan querida para Shakyamuni como lo era su madre adoptiva.
11. Esto se refiere a una de las nueve grandes tribulaciones, enumeradas en el Daichido Ron y en otras fuentes, que el Buda Shakyamuni padeció. En un intento por matar al Buda, Devadatta dejó caer una piedra sobre él desde la cima del Pico del Águila, pero erró el tiro y solamente le hirió un dedo del pie del Buda.
12. Sutra del Loto, cap. 10.
13. Siete templos principales de Nara: Templos más importantes del budismo en Nara: Todai-ji, Kofuku-ji, Gango-ji, Daian-ji, Iakushi-ji, Saiai-ji y Joriu-ji.
14. Esto se refiere a un dicho chino tradicional. Según la creencia popular, el rugir de un tigre hace que surja el viento, y el canto de un dragón produce lluvia. Nichiren Daishonin cita estas creencias para indicar que una gran acción invita repercusiones de la misma magnitud.
15. Doscientos cincuenta preceptos: normas de disciplina que deben observar los monjes ordenados del Budismo Hinayana.
16. Shofu-bo, Noto-bo y Nagoe-no-ama: Discípulos de Nichiren Daishonin que después abandonaron su fe. Se dice que Shofu-bo comenzó a dudar del Daishonin alrededor de la época del Exilio a Izu en 1261, y finalmente se volvió en contra de él. Noto-bo peleó para defender al Daishonin durante el ataque en Matsubagahiatsu en 1260, e incluso fue herido gravemente. Sin embargo, se dice que perdió su fe alrededor de 1271. Nagoe-no-ama, la esposa de Joyo Tomotoki, un hermano menor del tercer regente Iasutoki, abandonó su fe alrededor de la época de la Persecución de Tatsunokuchi.
17. Niida: Niida Shiro Nobutsana, un seguidor de Nichiren Daishonin que vivió en Jatake en la Provincia de Izu. Fue un hermano mayor de Nichimoku Shonin, el tercer sumo sacerdote de la Nichiren Shoshu, y su madre fue una hermana mayor de Nanyo Tokimitsu. Junto con Nanyo Tokimitsu y otros, él se esmeró en propagar las enseñan zas del Daishonin en el área de Oshu en el norte de Japón. Lo que Tokimitsu reportó acerca de él no está claro, pero supuestamente el Daishonin quiere decir que Niida nunca cedió ante la persecución en determinado momento, sino que resueltamente mantuvo su fe.
18. Okitsu: Poblado localizado a la orilla de la Bahía Suruga en lo que ahora es la Prefectura de Shizuoka. La “gente de Okitsu” posiblemente se refiere a Okitsu Zaemon Saburo, Fuyiwara Tokinari y Yoren-bo, que vivían allá. Yoren-bo, que tenía vínculos estrechos con Takajashi Niudo en el Distrito Fuyi y que fue seguidor del Daishonin, protegió a los otros creyentes durante la Persecución de Atsujara en 1279.
19. Planta udumbara: Planta imaginaria que se dice florece una vez cada tres mil años para anunciar el advenimiento de un rey girador de la rueda de oro o un Buda. Muchas veces mencionada en las escrituras budistas como metáfora para algo de rareza excepcional.
20. Esta analogía se menciona en el capítulo Mioshogonno (27°) del Sutra del Loto, que dice que encontrar el budismo es tan raro como el que una tortuga tuerta encuentre un tronco de sándalo flotando en el mar, con un hoyo que le pueda contener. El cuento detrás de esta referencia aparece en el Sutra Zo-agon.
21. Suzudan: Nombre de Shakyamuni cuando fue un rey en una vida pasada. Abdicó del trono para buscar la Ley Verdadera y se dedicó a austeridades bajo el sabio ermitaño Ashi por mil años para aprender el Sutra del Loto. El ermitaño después renació como Devadatta, según el capítulo Devadatta (12°) del Sutra del Loto.
Antecedentes históricos:
Este Gosho fue escrito a Nanyo Tokimitsu, a quien también se le conocía como el Amo Ueno, el 15 de mayo de 1277, en respuesta a sus ofrendas. Nanyo Tokimitsu vivió en el Pueblo de Ueno en la Provincia de Suruga. Aceptó las enseñanzas de Nichiren Daishonin a una edad muy joven y reverenciaba a Nikko Shonin, el sucesor inmediato del Daishonin, como su maestro personal. Las muertes de su padre y de su hermano mayor lo obligaron a asumir las responsabilidades de administrador de Ueno mientras todavía era un adolescente. Especialmente durante la Persecución de Atsujara en 1279, Nanyo Tokimitsu usó su influencia para proteger a los otros creyentes, protegiendo a algunos de ellos en su propia casa y negociando la libertad de otros que habían sido encarcelados. Nichiren Daishonin lo honró por su coraje al llamarlo “Ueno el Sabio”, a pesar de que sólo tenía veinte años de edad para esa época. Como represalia por el apoyo al Daishonin por parte de Tokimitsu, el gobierno lo gravó con impuestos tan exorbitantes que no podía costear ni tan siquiera un caballo como tampoco proveer ropa para su esposa e hijos. A pesar de esta situación, él y su esposa Mioren permanecieron fieles al Daishonin y consisten temente le hacían ofrendas, aun en medio de su lucha por criar a sus muchos hijos. Con el correr del tiempo tuvieron nueve hijos y cuatro hijas. Hay unas tres docenas de Goshos existentes dirigidos a Nanyo Tokimitsu. Cuando Nikko Shonin abandonó a Minobu en 1289, Tokimitsu le donó el trecho de tierra llamado Oishigajara donde actualmente se localiza el templo principal de Nichiren Shoshu, Taiseki-yi.
Esta carta es una advertencia misericordiosa para Nanyo Tokimitsu, quien estaba rodeado constantemente de supuestos amigos que, ostensiblemente por su propio bien, trataban de disuadirlo de continuar con su fe. Al citar eventos de la antigua India, Nichiren Daishonin enseña que el supremo bien de predicar y propagar el Sutra del Loto provoca oposición feroz. Él insta vigorosamente a Tokimitsu a que persevere frente a todos los obstáculos, bien sean tentaciones o amenazas. El Daishonin le urge a que permanezca firme en la fe, con el mismo espíritu del Bodisatva Iakuo, quien hizo de su cuerpo una ofrenda, debido a su aspiración hacia la iluminación. Este escrito abarca cuatro secciones principales. Primero, Nichiren Daishonin acusa recibo de la carta de Tokimitsu y le agradece sus ofrendas. Luego cita un suceso de la tradición china para mostrar que los sabios a menudo se encuentran con la hostilidad, y relata los obstáculos que Shakyamu ni enfrentó al predicar el Sutra del Loto. Tercero, destaca que el devoto del Sutra del Loto sufrirá persecución. Finalmente, le advierte a Tokimitsu a precaverse contra los que, bajo el pretexto de preocupación por su bienestar, tratarán de convencerlo a que abandone su fe.
