En octubre del undécimo año de Bun'ei (1274), tal como lo había predicho el venerable Nichiren, el ejército mongol finalmente atacó nuestro país. El 5 de octubre invadieron Tsushima, y el 14 de octubre hicieron lo mismo en Iki, donde asesinaron a todos los habitantes de las islas. Finalmente, lograron desembarcar en las costas de Chikuzen e Hizen, en Kyushu, y atacaron lugares como el Dazaifu y el Santuario Hakozaki Hachiman. Se dice que la situación era tan horrenda que los soldados que resistían cayeron uno tras otro, tiñendo la tierra con la sangre que brotaba de sus heridas.
