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domingo, 7 de junio de 2026

Gosho - El buen remedio para todos los males



He recibido las dos cestas de caquis curados1 y la cesta de berenjenas que usted me envió. Con respecto a la enfermedad de [su esposo] el sacerdote laico, tiempo atrás hubo en la China dos médicos llamados Huang Ti y Pien Ch’üeh,2 y hubo en la India dos facultativos llamados Contenedor de Agua3 y Jivaka. Atesorados en su época, además fueron respetados como maestros por los médicos de épocas posteriores. Pero hubo un médico prodigioso que los superó con holgura: el hombre conocido como Buda. Este buda expuso la medicina de la inmortalidad: los cinco ideogramas de Myoho-renge-kyo que tenemos hoy. Más aún, enseñó específicamente que estos cinco caracteres proveían «un buen remedio para los males del pueblo de Jambudvipa».4

El sacerdote laico es un habitante del Japón, país situado en Jambudvipa, y, por añadidura, padece un trastorno de salud. El pasaje del sutra sobre el buen remedio para los males es claro. Además, el Sutra del loto es el mejor medicamento. Cuando un gobernante perverso llamado Virudhaka asesinó a más de quinientas mujeres pertenecientes al clan del Buda, este envió a Ananda al Pico del Águila a buscar flores de loto azules, con las cuales luego frotó el cuerpo de las mujeres. Estas retornaron a la vida y, siete días después, renacieron en el cielo de las treinta y tres deidades. Puesto que el loto es una flor conocida por sus excelentes virtudes, el Buda la comparó con la Ley Mística.

Del mismo modo, la muerte de una persona no está [necesariamente] determinada por la enfermedad. En nuestra época, los pobladores de Iki y de Tsushima —⁠que estaban sanos⁠— fueron asesinados en un instante por los mongoles. No es cierto que uno deba morir por el hecho de estar enfermo. Y ya que el Sutra Vimalakirti y el Sutra del nirvana enseñan que las personas enfermas sin falta lograrán la Budeidad, ¿no podría ser la dolencia de su esposo un designio del Buda? Las enfermedades hacen surgir en nosotros la determinación de entrar en el Camino.

De todas las afecciones existentes, el Buda expresó preocupación por las peores: las cinco faltas capitales, la incredulidad incorregible y los actos que denigran la Ley. Sin una sola excepción, las personas del Japón actual se ven afectadas por la enfermedad más temible de todas, la de las graves acciones contra la Ley. Me refiero a los seguidores de las escuelas ZenNembutsu y Preceptos, y a los maestros de la escuela Palabra Verdadera. Tan grave es su mal que ellos no lo reconocen en sí mismos, y tampoco los demás son conscientes de él. Y porque esta dolencia empeora, en cualquier momento atacarán guerreros procedentes de los cuatro mares, y el Regente, sus ministros y la población se hundirán en el océano. Es muy doloroso tener que ver esto con los propios ojos.

En esta existencia, el sacerdote laico no parece haber tenido una fe muy firme en el Sutra del loto. Pero debido a las funciones de su karma pasado, hoy se ve expuesto a esta larga enfermedad y, ahora, busca el Camino noche y día sin cesar. Probablemente ya haya expiado cualquier falta menor que pueda haber cometido en esta vida; pero, además, también se extinguirá el gran mal de los actos contra la Ley, puesto que ha adoptado la fe en el Sutra del loto. Si, en este preciso instante, tuviera que dirigirse al Pico del Águila, se sentiría tan feliz como si hubiese salido el sol y pudiera ver en las diez direcciones. Y, lleno de gozo, se preguntaría cómo una muerte prematura podría ser algo tan placentero. Por mucho que suceda en el trayecto entre esta vida y la próxima, él debe proclamarse discípulo de Nichiren. Aunque el Japón es un país diminuto, basta con que alguien diga que es vasallo del señor feudal de Sagami para que las personas le teman en forma inexplicable. Seré el sacerdote más insensato del Japón, pero en lo que respecta a creer en el Sutra del loto, soy el supremo venerable de Jambudvipa. Mi nombre resuena a lo largo y a lo ancho en las tierras puras de las diez direcciones, y no hay duda de que el cielo y la tierra lo conocen. Si su esposo declara ser discípulo de Nichiren, no creo que ninguna función demoníaca se atreva a sostener que desconoce mi nombre.

No tengo palabras para expresarle mi agradecimiento por sus frecuentes ofrendas sinceras.


Con mi profundo respeto.


Los monos dependen de los árboles; los peces, del agua, y las mujeres, de los hombres. Reacia a separarse de su esposo, usted se ha rasurado la cabeza y se ha teñido de negro las mangas.5 Piense: «¿Cómo es posible que los budas de las diez direcciones no se apiaden de mí?» y «¿Cómo podría el Sutra del loto abandonarme?», y ¡confíe en ellos, confíe en ellos!


Nichiren


En el décimo sexto día del octavo mes.

 

Respuesta a la monja laica Myoshin


Notas


1. Caquis remojados en una solución de cal o de barcia de trigo sarraceno, para eliminar la astringencia.

2. Huang Ti, también conocido como Emperador Amarillo, fue uno de los legendarios Tres Soberanos de la antigua China. Según Crónicas del historiador, entre otras importantes contribuciones a la civilización, dio inicio al arte de la medicina. Pien Ch’üeh fue un médico chino que vivió en el período de la Primavera y el Otoño (770 al 403 a. C.). Estudió medicina en su niñez, y se dice que sabía tratar casi toda clase de enfermedades.

3. Según el Sutra de la luz dorada, fue un excelente médico que vivió hace incontables kalpas, en el Día Medio de la Ley del buda Excelencia de los Tesoros. Cuando se desató una epidemia, Contenedor de Agua, ya anciano, le enseñó el arte de la medicina a su hijo, Portador de Agua, quien pudo salvar a la población.

4. Sutra del loto, cap. 23.

5. Aquí, el Daishonin alude a que Myoshin se había convertido en monja laica.


Antecedentes


Esta carta fue escrita en Minobu a la monja laica Myoshin. La opinión más aceptada sugiere que fue escrita el primer año de Koan (1278); otra fuente afirma que data del primer año de Kenji (1275). Se conocen pocos detalles sobre Myoshin; para algunos, fue la esposa del sacerdote laico Takahashi Rokuro Hyoe. Si esto es correcto, habría sido tía de Nikko Shonin. Pero, de todas formas, se sabe que vivió en el distrito Fuji, provincia de Suruga, y que fue seguidora de Nichiren Daishonin.

Esta carta es una respuesta al informe de Myoshin sobre la salud de su esposo. El Daishonin la alienta a considerar esa enfermedad como expresión del amor compasivo del Buda, puesto que le ha permitido al esposo tomar la decisión de lograr la Budeidad, determinación que este antes no tenía. Explica que, debido a ese nuevo y reciente despertar de su fe, sin falta su esposo podrá erradicar el karma negativo de sus malas acciones; y que, incluso si muriera, experimentaría la alegría ilimitada de la Ley, que trasciende tanto la vida como la muerte.

Posteriormente, el hombre falleció a causa de la enfermedad que padecía, y Myoshin quedó a cargo de su pequeño hijo. Mantuvo la fe después de enviudar y visitó al Daishonin con frecuencia para llevarle ofrendas a Minobu.