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domingo, 7 de junio de 2026

Gosho - La ofrenda de sake transparente




He recibido todos sus obsequios: un recipiente de sake transparente, diez jarros vertedores de metal, cien tortas de arroz cocido al vapor, un tonel con quizá dos shos de almíbar, una cesta de mandarinas y diez brochetas de caquis desecados. He leído, en su mensaje, que su alegría a comienzos de esta primavera1 se ha abierto como los capullos de cerezo y se ha expandido como la luna llena.

Me es inevitable pensar en su difunto hijo Goro. Los capullos que antaño cayeron están por florecer una vez más, y la hierba, ayer marchita, hoy vuelve a asomar con brotes nuevos. ¿Por qué no regresa también el fallecido Goro? ¡Ay, si retornara con las flores etéreas y con la hierba, nosotros, sin ser Hitomaro,2 esperaríamos como él junto a los capullos; y sin ser caballos amarrados, ¡jamás nos alejaríamos del pastizal!

Un pasaje del sutra afirma que los hijos son enemigos.3 Probablemente exista una buena razón. El búho es un ave que devora a su madre, y el hakei4 es una bestia que mata a su padre. Un hombre llamado An Lu-shan fue asesinado por su hijo, Shih Shih-ming,5 al igual que Tameyoshi, muerto por su hijo, el guerrero Yoshitomo. Así pues, el sutra tiene fundamentos para afirmar que los hijos son enemigos de sus padres.

Pero otro pasaje del sutra dice que los hijos son un tesoro. El rey Adorno Maravilloso estaba destinado a caer, después de su muerte, en un infierno conocido como la gran ciudadela del sufrimiento incesante, pero fue salvado por su hijo, el príncipe Acervo de Pureza. No sólo pudo escapar del tormento de ese gran infierno, sino que, además, llegó a ser un buda llamado Rey del Árbol Sal. Una mujer llamada Shodai-nyo, debido a su avaricia y a su mezquindad, fue confinada al estado de las entidades hambrientas, pero su hijo, Maudgalyayana, la salvó y la liberó de ese estado.6 Así pues, el sutra no dice ninguna falsedad cuando afirma que los hijos son un tesoro.

El fallecido Goro tenía dieciséis años. Aventajaba a otros en actitud y apostura física, y, elogiado por todos, poseía las virtudes de un hombre hecho y derecho. Además, respondía al deseo de sus padres así como el agua adquiere la forma del recipiente, o así como la sombra sigue al cuerpo. Para usted, él era el pilar de la familia, su bastón a lo largo del camino. Toda la riqueza del patrimonio familiar, y los vasallos del clan, existían en bien de este hijo. Y usted habrá pensado con seguridad que, a su muerte, sería él quien le diese sepultura cargándola en sus hombros, y que entonces ya no tendría nada de qué preocuparse. Pero, lamentablemente, ese hijo tuvo que morir antes que usted. «¿Por qué? ¿Por qué sucedió? ¡Ha de ser un sueño, una ilusión! ¡Ya despertaré, ya despertaré!», habrá pensado. Pero un año dio paso al siguiente, sin que usted despertara... Y no sabe cuánto más tendrá que esperar. Hoy siente que, si él hubiera dejado dicho dónde encontrarlo, usted atravesaría el firmamento aun sin alas o, sin barco, surcaría el mar hasta la China. Si le dijeran que está en las entrañas de la tierra, ¿no se lanzaría a escarbar el suelo?

Y, sin embargo, existe una manera inmediata de encontrarlo. Con el buda Shakyamuni como guía, puede ver a su hijo en la tierra pura del Pico del Águila. El sutra afirma: «Si hay personas que escuchan la Ley, ni una sola dejará de lograr la iluminación».7 Esto significa que, aunque fuera posible apuntar a la tierra y errar, aunque el sol y la luna cayeran al suelo, o llegara una época en que las mareas cesaran de subir y bajar, y las flores en verano no se convirtieran en frutos, jamás podría suceder que una mujer que entona Nam-myoho-renge-kyo no se reúna con su amado hijo. ¡Persevere con su devoción a la fe y prepárese sin demora para cuando llegue ese momento!

Con mi profundo respeto,

Nichiren
En el decimotercer día del primer mes.

Respuesta a la monja laica de Ueno


Notas

1. Según el calendario lunar, la primavera comienza el primer mes.

2. Kakinomoto no Hitomaro (aprox. 685-705), uno de los poetas más sobresalientes del Japón. Aquí, el Daishonin alude a la tradicional relación entre la poesía y los cerezos en flor, que constituía el tema central de numerosos poemas, tanto de Hitomaro como de otros autores clásicos.

3. Paráfrasis de una frase del Sutra sobre la contemplación de la mente como terreno. El pasaje mencionado en el párrafo siguiente, que afirma que los hijos son un tesoro, fue tomado del mismo texto.

4. Bestia legendaria parecida al tigre, que, según se creía, devoraba a su procreador.

5. En realidad, Shih Shih-ming (fallecido en 761) no era hijo de An Lu-shan, sino un subordinado que luchó junto a él en esa época. An Lu-shan (705-757), funcionario militar de la China durante la dinastía T’ang, fue asesinado tiempo después en una disputa sucesoria por su hijo verdadero, An Ch’ing-hsü, quien, a su vez, habría de ser asesinado por Shih Shih-ming.

6. Esta historia se describe en el Sutra de la ceremonia por los difuntos y se cita en Sobre las ofrendas a los ancestros fallecidos (pág.858).

7. Sutra del loto, cap. 2.


Antecedentes

Esta carta fue escrita en Minobu en el primer mes del cuarto año de Koan (1281), un año antes de la muerte del Daishonin, y enviada a la monja laica de Ueno, madre viuda de Nanjo Tokimitsu.

El título alude al primer artículo de la lista de ofrendas realizadas por la monja laica de Ueno. Según el calendario lunar, el día de Año Nuevo caía entre el 21 de enero y el 19 de febrero, cuando se celebraba el inicio de la primavera.

Este era el primer día de Año Nuevo que la señora celebraba tras la muerte de Nanjo Shichiro Goro, el hijo menor de la monja laica, acaecida cuatro meses antes, cuando el joven apenas tenía dieciséis años. El Daishonin percibía que esta creyente, por fuera, expresaba alegría, pero que, interiormente, su dolor ensombrecía la dicha de la nueva estación. En la carta, expresa sus profundas condolencias por la pérdida, más penosa aún por el contraste con el renacimiento vernal de la vida. Al explicar que Nam-myoho-renge-kyo, la eterna Ley Mística, trasciende el nacimiento y la muerte, alienta a la monja laica a fortalecer su fe y a manifestar el estado de Budeidad para sentirse unida a su hijo cuanto antes.



Gosho - Un navío para cruzar el mar del sufrimiento

 


Cuando le pregunté sobre lo que usted me había dicho el otro día, vi que era tal cual me había informado. Por lo tanto, debe esforzarse en la fe más que nunca para recibir los beneficios del Sutra del loto. Escuche con los oídos de Shih K’uang y observe con los ojos de Li Lou.

En el Último Día de la Ley, el devoto del Sutra del loto aparecerá sin falta. Cuanto más grandes sean las dificultades que se abatan sobre él, mayor será su deleite, gracias a la fuerza de su fe. ¿Acaso el fuego no arde con más brío cuando se le agrega leña? Todos los ríos desembocan en el mar, pero ¿acaso este rechaza sus aguas? Las corrientes de la adversidad se precipitan en el océano del Sutra del loto embistiendo a su devoto. Pero así como el mar no rechaza las aguas del río, tampoco el devoto elude el sufrimiento. De hecho, el mar no existiría si no fuera por los ríos que vierten sus aguas en él. De la misma manera, sin tribulaciones no habría devoto del Sutra del loto

Como dijo T’ien-t’ai: «Los diversos ríos desembocan en el mar, y los leños hacen crepitar el fuego con más ardor».2 Comprenda que si usted puede enseñar a los demás aunque sea una sola frase o pasaje del Sutra del loto, es debido a una profunda relación kármica del pasado. El sutra dice: «Tampoco querrán oír la Ley correcta; estas personas son difíciles de salvar».3 La «Ley correcta» se refiere al Sutra del loto; es difícil salvar a aquellos que son sordos a la enseñanza de este sutraUn pasaje del capítulo «Maestro de la Ley» señala: «Si uno de estos buenos hombres y estas buenas mujeres [en la época posterior a mi muerte puede exponer secretamente el Sutra del loto a una persona, aunque sea una sola frase, debéis comprender que] esa persona es el enviado de El Que Así Llega. Ha sido despachado por El Que Así Llega para llevar a cabo su labor». 

Esto significa que todo aquel que enseñe a otros aunque sea una sola frase del Sutra del loto es un emisario de El Que Así Llega, sea sacerdote o laico, monja o seguidora laica. Usted ya es un practicante laico y, por lo tanto, se cuenta entre los «buenos hombres» descritos por el sutra. El que escucha una sola frase o pasaje del sutra y lo atesora en lo profundo de su corazón, puede compararse con un navío que atraviesa el mar de los sufrimientos del nacimiento y la muerte. El gran maestro Miao-lo expuso: «Hasta una sola frase profundamente grabada en el corazón sin falta nos ayudará a llegar a la orilla opuesta. Ponderar una frase y practicarla es emprender la navegación».4 Sólo el navío de Myoho-renge-kyo nos permite cruzar el mar de las aflicciones del nacimiento y la muerte. El Sutra del loto menciona a «el que encuentra un barco en el cual cruzar las aguas».5 

Este «barco» podría describirse del siguiente modo: El Gran Iluminado Honrado por el Mundo, señor de las enseñanzas, como armador de sabiduría profunda e infinita reunió la madera de los cuatro sabores y de las ocho enseñanzas, la cepilló descartando honestamente las enseñanzas provisionales, cortó y ensambló las tablas formando una perfecta unión entre lo bueno y lo malo,6 y completó el armado martillando los clavos de la única enseñanza verdadera, sublime como el sabor de la mantequilla refinada. Entonces, botó el navío al mar de los sufrimientos del nacimiento y la muerte desplegando las velas de los tres mil aspectos sobre el mástil de la única enseñanza verdadera del Camino Medio

Impulsado por el viento favorable del «verdadero aspecto de todos los fenómenos»,7 el bajel avanza por las aguas llevando a bordo a todas las personas que sólo pueden «obtener el acceso a través de la fe».8 Shakyamuni El Que Así Llega maneja el timón; Muchos Tesoros El Que Así Llega gobierna el velamen, y los cuatro bodhisattvas liderados por Prácticas Superiores reman con velocidad, en sincronía tan perfecta como el ajuste entre una caja y su tapa. Este es «el barco en el cual cruzar las aguas». Los que pueden subir a bordo son los discípulos y seguidores laicos de Nichiren. Crea en esto de todo corazón. Cuando visite a Shijo Kingo, por favor, dialogue con él seria y sinceramente. Volveré a escribirle después con más detalle.

Con mi profundo respeto, Nichiren

En el vigésimo octavo día del cuarto mes.

Shiiji Shiro


Notas


1. Shih K’uang, según la leyenda china, fue un músico de la Corte dotado de un oído tan agudo que podía evaluar la calidad de una campana recién fundida, cosa que a los demás músicos les era imposible. La vista de Li Lou era tan excepcional, que veía la punta de un cabello a cien pasos de distancia.

2. Gran concentración e introspección

3. Sutra del loto, cap. 2.

4. Comentario sobre «Palabras y frases del “Sutra del loto”». La «orilla opuesta» representa el nirvana o iluminación, mientras que esta costa donde vivimos simboliza la ilusión.

5. Sutra del loto, cap. 23.

6. «Formando una perfecta unión entre lo bueno y lo malo» significa que tanto el mal como el bien son siempre inherentes a la vida. Los sutras provisionales sostenían que las malas personas no podían lograr la iluminación, pero el Sutra del loto revela que incluso ellos poseen la naturaleza de Buda, y como ejemplo propone a Devadatta, quien logró la Budeidad [pese a su tremenda perfidia].

7. Sutra del loto, cap. 2.

8. Ib., cap. 3.

Antecedentes

Nichiren Daishonin escribió esta carta en Kamakura, el primer año de Kocho (1261), unas dos semanas antes de ser exiliado a Ito, en Izu. No se conoce casi nada sobre el destinatario, Shiiji Shiro, fuera de que vivía en la provincia de Suruga y era conocido de dos de los discípulos más destacados de Nichiren Daishonin: Toki Jonin y Shijo Kingo.

El título está tomado de un pasaje del capítulo «Rey de la Medicina» del Sutra del loto, que menciona un «barco en el cual cruzar las aguas». En su carta, el Daishonin enseña que el daimoku del Sutra del loto es ese «barco» que, infaliblemente, nos transporta por el mar de los sufrimientos inherentes a la vida, hasta las distantes orillas de la iluminación.



Gosho - El invierno siempre se convierte en primavera



A la monja laica Myoichi:


Si el sol y la luna no existieran en los cielos, ¿cómo podrían crecer las plantas y los árboles? Los seres humanos tienen un padre y una madre; a los niños les cuesta mucho crecer cuando falta alguno de los dos. Su esposo tuvo que dejar una hija, un hijo enfermo y una mujer como usted, físicamente débil. ¿A quién podría haberle encomendado su familia antes de irse de este mundo?

Cuando llegó el momento de pasar a la extinción, el Gran Iluminado Honrado por el Mundo se lamentó:

—⁠Estoy por ingresar en el nirvana. Lo único que me aflige es el rey Ajatashatru.

Entonces, el bodhisattva Kashyapa le preguntó:

—⁠Ya que la benevolencia del Buda es imparcial, su tristeza frente a la muerte debería originarse en el amor compasivo hacia todos los seres vivos. ¿Por qué hacer diferencias sólo con el rey Ajatashatru?

—⁠Supón que una pareja tiene siete hijos —⁠replicó el Buda⁠— y uno de ellos cae enfermo. Aunque los padres los amen a todos por igual, se preocuparán más por el que sufre de mala salud.1

T’ien-t’ai, al comentar este pasaje del sutra en su Gran concentración e introspección, dice: «Aunque los padres de siete hijos nunca sean parciales, siempre se preocuparán especialmente por el que está enfermo». En esencia, el sutra está diciendo que, aun cuando tengan muchos hijos, el corazón de los padres estará pendiente del más enfermizo. Para el Buda, todos los seres vivos son sus hijos. Y de ellos, el hijo enfermo vendría a ser el hombre malévolo, que asesina a sus propios padres y que actúa como enemigo del Buda y de los sutras.

El rey Ajatashatru gobernó el territorio de Magadha; mató a su padre, el rey Bimbisara, poderoso protector del buda Shakyamuni, y se convirtió en enemigo del Buda. Por eso, las funciones celestiales lo abandonaron, el sol y la luna marcharon fuera de ritmo, y la tierra se sacudió violentamente, como si quisiera desembarazarse de él. Todos sus súbditos cuestionaron las enseñanzas del Buda, y los reinos vecinos comenzaron a atacar el territorio de Magadha. Todo esto sucedió porque el rey Ajatashatru había elegido al perverso Devadatta como maestro; en consecuencia, un día comenzaron a brotarle llagas pestilentes en el cuerpo. Le pronosticaron que moriría el séptimo día del tercer mes y que caería en el infierno del sufrimiento incesante. Apesadumbrado por la situación, el Buda se negaba a entrar en el nirvana y decía con pesar:

—⁠Si logro salvar al rey Ajatashatru, entonces podré salvar, del mismo modo, a todos los que cometen malas acciones.

Su difunto esposo tenía un hijo enfermo y una hija. Me es inevitable pensar en la angustia que él pudo haber sentido, sabiendo que se marchaba de este mundo, probablemente acongojado por las criaturas y dejando sola a su anciana esposa, frágil como un árbol marchito. Además, estoy seguro de que una de sus preocupaciones ha sido la situación de Nichiren. Como las palabras del Buda de ninguna manera son falsas, el Sutra del loto sin falta se propagará ampliamente. Quizá su marido haya sentido que algo iba a suceder, y que este sacerdote llegaría a ser muy respetado. Cuando me exiliaron, en contra de sus expectativas, tiene que haberse preguntado por qué el Sutra del loto y las diez demonios permitían que sucediera algo semejante. ¡Si aún viviera, qué feliz se sentiría de saber que Nichiren ha sido perdonado! ¡Con qué satisfacción vería que mis predicciones se han vuelto realidad, ahora que el Imperio mongol ha invadido el país y que la crisis se cierne sobre el Japón! Así son los sentimientos de la gente.

Los que creen en el Sutra del loto parecen vivir en invierno, pero el invierno siempre se convierte en primavera. Ni una sola vez, desde la Antigüedad, alguien ha visto u oído que el invierno se convierta en otoño. Tampoco hemos sabido de ningún creyente en el Sutra del loto que continúe siendo una persona común. El sutra dice: «Si hay personas que escuchan la Ley, ni una sola dejará de lograr la iluminación».2

Su esposo dio la vida por el Sutra del loto. Su única fuente de subsistencia era un pequeño feudo que le fue confiscado a causa de su fe en el Sutra del loto. Sin duda, para él esto ha sido como ofrendar la vida por el sutra. El niño Montañas Nevadas pudo canjear su cuerpo por media estrofa de una enseñanza budista, y el bodhisattva Rey de la Medicina pudo quemarse los brazos como ofrenda al Buda, porque ambos eran venerables, y para ellos este acto era tan natural como verter agua sobre el fuego. Pero su esposo fue un hombre común, así que para él habrá sido como echar papel a las llamas. Por lo tanto, no tenga dudas: los beneficios que él obtuvo han sido, con toda seguridad, tan grandes como los que recibieron aquellos.

Probablemente, a cada instante del día y de la noche esté contemplando a su esposa y a sus hijos en los espejos celestiales del sol y de la luna. Ya que usted y sus hijos son simples seres humanos, no pueden verlo ni oírlo; tampoco el sordo oye el trueno, ni el ciego ve el sol. Pero, no lo dude, su marido los está protegiendo. Es más, incluso puede estar muy cerca de ustedes.

Justo cuando pensaba que debía ir a verla, de una forma u otra, usted me hizo llegar esta túnica. Fue una circunstancia completamente inesperada. Ya que el Sutra del loto es la más noble de todas las enseñanzas, es posible que en esta existencia yo llegue a adquirir cierta influencia. Si eso sucede, por favor, tenga la tranquilidad de que cuidaré a sus hijos, ya sea que usted viva o que esté observando desde el más allá. Cuando estuve en la provincia de Sado y durante mi estadía en este lugar [en Minobu], usted envió a su servidor para que me ayudara. ¿En qué existencia podría olvidar lo que usted ha hecho por mí? Saldaré esta deuda de gratitud prestándole servicio en la próxima existencia. Nam-myoho-renge-kyoNam-myoho-renge-kyo.


Con mi profundo respeto, Nichiren


En el quinto mes.

 

A la monja laica Myoichi


Notas


1. Sutra del nirvana.

2. Sutra del loto, cap. 2.


Antecedentes


Esta carta, escrita en el quinto mes del primer año de Kenji (1275) es una de las muchas que Nichiren Daishonin escribió a la monja laica Myoichi, quien vivía en Kamakura y estaba emparentada con Nissho, uno de los seis principales sacerdotes discípulos del Daishonin. Myoichi era una mujer culta e instruida, que había enviudado y luchaba con las dificultades de mantener ella sola a su familia. Nichiren Daishonin le escribe para alentarla y explicarle que la vida de los creyentes en el Sutra del loto es como el rigor invernal, pero que el invierno, invariablemente, se convierte en primavera.

Esta carta revela que el esposo de esta monja laica era un firme creyente, pues siguió practicando las enseñanzas del Daishonin aun cuando el gobierno le confiscó su hacienda a causa de su fe. Murió preocupado por la situación del Daishonin, quien entonces estaba exiliado, y por la suerte de su esposa, que con su frágil salud tendría que quedar a cargo de dos hijos. Pero el Daishonin le asegura a Myoichi que su marido ha recibido los mismos beneficios que sabios como el niño Montañas Nevadas o el bodhisattva Rey de la Medicina, y que está protegiendo a su familia desamparada. Una teoría sostiene que esta monja laica es la misma persona que la creyente conocida como Myoichi-nyo, destinataria de la carta La doctrina sobre el logro de la Budeidad con la forma que uno posee.



Gosho - Mantener la fe en el Gohonzon



He recibido los diversos artículos que tuvo la amabilidad de enviarme.

Le confío un Gohonzon para la protección de su pequeño retoño. Este Gohonzon es la esencia del Sutra del loto y es el ojo de todas las escrituras. Es como el sol y la luna en el firmamento, como un gran soberano en la tierra, como el corazón en el cuerpo humano, como una joya que concede los deseos frente a todos los demás tesoros, y como el pilar que sostiene una casa.

Cuando poseemos este mandala, invariablemente todos los budas y las deidades se reúnen a nuestro alrededor y velan por nosotros, protegiéndonos día y noche como si fueran nuestra sombra, así como los guerreros custodian a su gobernante, como los padres aman a sus hijos, como los peces dependen del agua en que nadan, como los árboles y la hierba ansían la lluvia, y como las aves buscan el abrigo de los árboles. Confíe en ello, de todo corazón.


Con mi profundo respeto, Nichiren


En el vigésimo quinto día del octavo mes.

 

Respuesta a la monja laica Myoshin


Antecedentes


Esta carta fue escrita en Minobu el octavo mes del primer año de Kenji (1275), a la monja laica Myoshin, una creyente que vivía en Nishiyama, distrito Fuji, provincia de Suruga. En ella, el Daishonin explica que el Gohonzon es «la esencia del Sutra del loto» y «el ojo de todas las escrituras». El Gohonzon —⁠o mandala⁠— cristaliza la realidad de los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital, implícita en el capítulo «Duración de la vida» del Sutra del loto. Así, el Gohonzon es la «esencia del Sutra del loto». Y el Sutra del loto es el ojo de todas las enseñanzas de Shakyamuni. Por lo tanto, el Gohonzon, «la esencia del Sutra del loto», es también el «ojo de todas las escrituras».