El hecho de que usted quiera saber sobre el Sutra del loto y pregunte por su significado es una extraordinaria causa de buena fortuna. En esta época, conocida como el Último Día de la Ley, los que se interesan por el significado de una sola frase o verso del Sutra del loto son muchos menos que los que podrían arrojar el monte Sumeru a otras tierras como si fuera una piedra, o lanzar de un puntapié un gran sistema planetario como si se tratara de un balón. Son menos, incluso, que los que abrazan y enseñan la infinidad de sutras restantes para hacer que los monjes y creyentes laicos que los escuchan obtengan los seis poderes trascendentales. Igualmente, raro es el sacerdote capaz de explicar el significado del Sutra del loto y resolver las dudas de la gente sobre esta enseñanza. El capítulo «La Torre de los Tesoros», perteneciente al cuarto volumen del Sutra del loto, establece el importante principio de los seis actos difíciles y los nueve actos fáciles. Que usted me pregunte sobre el Sutra del loto es uno de los seis actos difíciles, y representa un indicio seguro de que, si abraza este sutra, llegará a ser un buda con la forma que usted ya posee.
Puesto que el Sutra del loto define nuestro cuerpo como el cuerpo del Dharma de El Que Así Llega; nuestra mente, como el cuerpo de la recompensa de El Que Así Llega; y nuestras acciones como el cuerpo manifiesto de El Que Así Llega, todos los que mantengan la fe en una frase o verso de este sutra poseerán los beneficios de estos tres cuerpos. Nam-myoho-renge-kyo es sólo una oración o verso, pero no se trata de una frase común, ya que es la esencia de todo el sutra. Usted me preguntaba si uno podía manifestar la Budeidad con sólo recitar Nam-myoho-renge-kyo, y esta es la cuestión más importante de todas. Es el corazón del sutra entero y la sustancia de sus ocho volúmenes.
Todo tiene un punto esencial, y el corazón del Sutra del loto es su título o daimoku, es decir, Nam-myoho-renge-kyo. De tal forma, si uno lo recita a la mañana y a la noche, está leyendo correctamente todo el Sutra del loto. Entonar el daimoku dos veces es como leer el sutra dos veces; cien daimoku equivalen a cien recitaciones del sutra, y mil daimoku son lo mismo que leerlo un millar de veces. Por eso, si usted recita el daimoku en forma incesante, estará leyendo el Sutra del loto todo el tiempo. Los sesenta volúmenes2 de las doctrinas de T’ien-t’ai brindan exactamente la misma interpretación. Esta enseñanza tan sencilla de practicar y tan fácil de adoptar fue expuesta en bien de todos los seres vivos de este mundo perverso, en el Último Día de la Ley. Un pasaje del Sutra del loto dice: «En el Último Día de la Ley...».3 Otro afirma: «Si un bodhisattva o mahasattva, en la última época, cuando la Ley esté a punto de perecer, acepta y abraza, lee y recita este sutra...». Un tercero señala: «En la época perversa del Último Día de la Ley, si alguien es capaz de mantener este sutra...».4 Un cuarto pasaje sostiene: «En el último período de quinientos años, debéis propagar [el Sutra del loto] en todas partes ampliamente».5 El corazón de todos estos pasajes es la advertencia de abrazar el Sutra del loto y creer en él durante este Último Día de la Ley. Ninguna de las doctas figuras religiosas del Japón, la China y la India han comprendido este obvio significado, por lo cual todas actúan contra el sutra. Siguen y practican las enseñanzas del Hinayana y las doctrinas provisionales expuestas por las escuelas Nembutsu, Palabra Verdadera, Zen y Preceptos, lo cual las lleva a descartar el Sutra del loto. Interpretan de manera equivocada las enseñanzas del Buda, pero el pueblo no advierte este error. Como dan la impresión de ser sacerdotes genuinos, la gente confía en ellos sin abrigar la más mínima duda de lo que predican. Por tal motivo y sin siquiera darse cuenta, los que siguen a estos sacerdotes terminan siendo enemigos del Sutra del loto y adversarios del buda Shakyamuni. A juzgar por lo que afirma el sutra, es evidente que no podrán cumplir ninguno de sus deseos y que, incluso, tendrán una corta vida. Cuando esta concluya, se verán condenados a caer en la gran ciudadela del infierno del sufrimiento incesante.6
Por favor, dígale que se lo explicaré en detalle cuando la vea.
Nichiren
En el tercer día del séptimo mes, primer año de Koan (1278), signo cíclico tsuchinoe-tora.
Respuesta a la monja laica Myoho
Notas
1. Po Chü-i (772-846), famoso poeta chino muy admirado en el Japón.
2. Alusión a las tres obras principales de T’ien-t’ai—Profundo significado del «Sutra del loto»; Palabras y frases del «Sutra del loto» y Gran concentración e introspección—, y a los comentarios de Miao-lo sobre ellas.
3. Sutra del loto, cap. 14. La cita siguiente pertenece al mismo capítulo.
4. Ib., cap. 17.
5. Ib., cap. 23.
6. La declaración se basa en una frase del capítulo «Parábolas y semejanzas del Sutra del loto», donde se afirma: «El que no tiene fe en este sutra y, en cambio, actúa contra él, inmediatamente destruirá todas las semillas que le permitirán ser un buda en este mundo. [...] Cuando su vida concluya, entrará en el infierno Avichi».
7. Principios sobresalientes del «Sutra del loto». El pasaje completo dice: «Ni el maestro ni los discípulos necesitan sobrellevar incontables kalpas de prácticas austeras para poder lograr la Budeidad. Mediante el poder del Sutra del loto de la Ley prodigiosa, pueden hacerlo cada uno con la forma física que posee».
Antecedentes
Nichiren Daishonin envió esta carta desde Minobu, en el séptimo mes de 1278, a la monja laica Myoho, que vivía en la aldea de Okamiya, provincia de Suruga. Se sabe muy poco acerca de esta mujer. Aquí, el Daishonin responde a una carta que ella le había enviado preguntándole si era posible lograr la iluminación tan sólo recitando Nam-myoho-renge-kyo.
Otro texto posterior, también escrito por el Daishonin a Myoho, nos dice que el esposo de esta monja laica falleció poco después de recibir la señora esta primera carta. Es probable que ella haya formulado la pregunta a instancias de su esposo enfermo. Fue una sincera creyente, que, luego de enviudar, sobrevivió también a un hermano mayor; recibió varias cartas del Daishonin, quien al parecer depositó una gran confianza en ella.
