La mujer es como el agua, que adopta la forma de su recipiente. La mujer es como la flecha, que se ajusta al arco. La mujer es como un navío, cuyo rumbo depende del timón. Por ende, si el esposo es ladrón, la mujer también lo será; si el esposo es rey, ella será reina consorte. Y si el marido es un hombre de bien, ella llegará a ser un buda. No sólo es esta vida la que, para una mujer, depende del esposo, sino también su próxima existencia.
Por su parte, Hyoe no Saemon1 es devoto del Sutra del loto. Pase lo que pase, como usted es esposa de Hyoe no Saemon, el Buda la reconocerá como a una devota del Sutra del loto. Usted, además, ha abrazado la fe por propia voluntad y, en bien del Sutra del loto, me ha enviado una túnica sin forrar.2
Existen dos clases de devotos del Sutra del loto: los venerables y las personas comunes. El venerable se arranca la piel y la utiliza para copiar pasajes del sutra.3 Si las personas comunes ofrecen su única túnica al devoto del Sutra del loto, entonces el Buda reconocerá este acto como una ofrenda equivalente a arrancarse la piel.
Ya que su túnica sin forrar ha sido ofrendada a los budas de los 69.384 ideogramas que componen el Sutra del loto, la prenda equivale a 69.384 túnicas. Y como cada uno de estos 69.384 budas está formado por los 69.384 ideogramas del sutra, es como si hubiera ofrendado esa misma cantidad de túnicas a cada uno de esos budas. Para ilustrar la idea, si una sola chispa, pequeña como una habichuela, prende fuego en una hoja de hierba en un tupido prado primaveral de mil ris cuadrados, en un instante todo se convierte en una hoguera inmensurable e ilimitada. Lo mismo sucede con esta túnica. Aunque se trate de una sola prenda, ha sido ofrendada a los budas de todos los ideogramas del Sutra del loto.
Tenga la firme convicción de que los beneficios de esta voluntad se extenderán a sus padres, a sus abuelos, ¡no, mucho más aún, a incontables seres vivos!, por no hablar de su esposo, a quien usted tanto ama.
Nichiren
En el vigésimo quinto día del quinto mes.
Respuesta a la dama de Sajiki
Antecedentes
La destinataria, amablemente, le había confeccionado al Daishonin una túnica para que la usara en verano. Por entonces, él vivía en una pequeña morada a los pies del monte Minobu y soportaba numerosas privaciones. En esta carta, después de expresar su gratitud por el obsequio, Nichiren Daishonin explica la importancia y el beneficio de las ofrendas, y elogia la fe de su seguidora.
El párrafo inicial refleja las ideas imperantes en la sociedad feudal del Japón, donde las mujeres gozaban de poca independencia y su fortuna dependía, en gran parte, del esposo. Puesto que el marido de la dama de Sajiki practicaba el budismo de Nichiren, el Daishonin afirma que, de ese modo, ella había formado un lazo con el Sutra del loto y que lograría la Budeidad. No obstante, elogia la fe que, nacida de una motivación personal, la había impulsado a confeccionar la túnica y a ofrendársela.
Notas
1. El nombre «Hyoe no Saemon» probablemente se refiera a Indo Saburo Saemon Sukenobu, seguidor del Daishonin que, según se cree, era el esposo de la destinataria de esta carta.
2. Las túnicas sin forrar de verano estaban hechas de tela de cáñamo o de seda arrugada.
3. Referencia a la historia del asceta Aspiración a la Ley. Véase «Aspiración a la Ley» en el Glosario.
