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lunes, 17 de agosto de 2026

Biblioteca Cabanelas - Dos Bodisatvas Del Sutra Del Loto Como Paradigma Psicodinámico De Nichiren (Fragmento)


 Dos Bodisatvas Del Sutra Del Loto Como Paradigma Psicodinámico De Nichiren  

Por: Paul D. JAFFE
Edicion: G. Cabanelas

 


La estructura compleja y el desarrollo dinámico del pensamiento de Nichiren, posee dos polos opuestos de su personalidad que encontramos en las figuras de Jōfukyō (Bodhisattvas Jamas Despreciar) y Jōgyō (Bodhisattvas Practicas Superiores) una justificación y una grandeza sin precedentes.

- El Bodhisattvas Jōfukyō lo sostuvo en la perseverancia heroica y la firmeza de sus convicciones. Pero esta imagen no solo representa virtudes: también encarna el enfrentamiento, el sufrimiento y la persecución que marcaron sus relaciones con el mundo. Llevada al extremo, alimentó la sensación de ser víctima y contribuyó a que la persecución fuera real.

- El Bodhisattvas Jōgyō expresa su faceta más compasiva, su relación con los discípulos y su retiro voluntario. Es la imagen que crece cuando se aleja del conflicto social. Le da forma a su compasión y nutre su vida interior y creativa. Sus visiones más sublimes y místicas nacen de esta identificación. Pero también aquí se refleja su exaltación personal y su dificultad para superar la necesidad de verse a sí mismo como protagonista central.

La identificación con estas dos figuras dio dirección y fuerza a su vida. Fueron fundamentales para que él mismo comprendiera su propia historia y aparecen una y otra vez en su obra. Sin embargo, su apego a estas imágenes, si bien lo impulsó, también lo hizo rígido y obstinado. Al menos en el caso de Jōfukyō, esto concuerda con el carácter propio de la figura. Y precisamente esa inflexibilidad puede ser una de las razones por las que su mensaje ha perdurado con fuerza hasta hoy. En cualquier caso, la existencia de estas dos figuras en el Sutra del Loto y la tensión entre ambas pueden explicar por qué Nichiren se convirtió en tan decidido defensor de su enseñanza. Lamentablemente, conocemos aún poco de sus primeros años.

En la medida en que su visión fue reflejo de su propia identidad, es natural que encontremos esa misma estructura dual en todos los aspectos de su pensamiento. Las dos imágenes de la nación corresponden a las dos imágenes de sí mismo: gran parte de su obra se entiende como la tensión entre el Japón real y el Japón ideal. Por ejemplo, cuando se llama a sí mismo «la columna de Japón» (pág. 1222), es claramente desde la imagen del país ideal.

En tiempos modernos, algunos estudiosos, políticos y religiosos han presentado a Nichiren como un patriota. Los casos más extremos, como los de Tanaka Chigaku, Ishiwara Kanji y Kita Ikki, tergiversaron su legado para justificar ideologías nacionalistas. Estas interpretaciones no comprenden la complejidad y evolución de su pensamiento: su juicio sobre el Japón real se hizo cada vez más severo, al tiempo que su ideal de Japón se elevaba cada vez más.

Su escatología —donde Japón debía ser tierra de Buda bajo su guía y, al mismo tiempo, ser castigado por su maldad— refleja esa misma dualidad. Y la solución que lo unió todo fue la idea de que los mongoles y las fuerzas divinas serían los instrumentos de ese castigo purificador.

Lo mismo ocurre con su enseñanza sobre la salvación: por un lado, quienes practican el Sutra reciben protección divina —prueba de ello fue que sobrevivió a varios atentados contra su vida—; por otro, solo quien sufre y muere por la enseñanza merece llamarse su verdadero practicante. Así, Nichiren sufrió y murió para que su espíritu siguiera dando sentido a la vida de los demás.

Analizar la personalidad de Nichiren a través de su identificación con estos dos Bodhisattvas nos ofrece una clave de interpretación muy valiosa. Tiene dos ventajas principales sobre otras formas de comprender su vida: primero, surge de elementos centrales de su propio pensamiento y refleja su estructura profunda, por lo que sirve para interpretar los acontecimientos y doctrinas más variados. Es coherente, por ejemplo, con la división en tres etapas de Tamura Yoshirō: afirmar la realidad, enfrentarse a ella y trascenderla. Y muchos otros aspectos de su pensamiento se organizan en torno a uno u otro polo.

La segunda ventaja es que no solo explica los hechos, sino que revela la tensión creativa de la que nacieron. Al descubrir la estructura interna de su mente, comprendemos mejor cómo surgieron sus ideas, incluso cuando la dualidad no es evidente y revela la tensión creativa de la que nacieron. Al descubrir la estructura interna de su mente, comprendemos mejor cómo surgieron sus ideas, incluso cuando la dualidad no es evidente en un pasaje determinado.

El mismo Nichiren, al igual que los Bodhisattvas que tomó como modelos, fue un ser humano complejo y en constante cambio. No siempre fue rígido; hubo momentos en que su compasión y su apertura brillaron con fuerza. Sin embargo, la tensión entre ambas imágenes de sí mismo —el perseguido y el guía, el que sufre y el que ilumina— nunca desapareció por completo. Esa tensión fue precisamente la fuente de su fuerza y de su grandeza, pero también de sus limitaciones.

Al final de su vida, en su retiro de Minobu, parece haber encontrado una forma de integrar ambos aspectos en una visión más amplia y serena. Ya no habla tanto de enemigos ni de persecuciones; en su lugar, se concentra en la propagación futura de la enseñanza, en la protección de sus discípulos y en la certeza de que el Sutra del Loto perdurará. Su propia existencia, sufrida y heroica a la vez, se convierte en testimonio vivo de la verdad que proclamó.

La figura de Nichiren sigue siendo hoy, al igual que en su tiempo, motivo de admiración y de debate. Quienes lo ven como un reformador valiente y compasivo destacan su dedicación al bienestar de los demás y su capacidad de elevar la mirada hacia un ideal universal. Quienes lo ven como un predicador intransigente señalan su exclusivismo y su dureza hacia otras corrientes. Sin embargo, ambas miradas captan solo una parte de la realidad. Su grandeza reside precisamente en esa complejidad: en ser al mismo tiempo el Bodhisattva que soporta todo desprecio y el Bodhisattva que confía en la salvación de todos.


Texto Completo: Aquí