También he recibido sus obsequios: una alforja de sal, un saco de frijoles de soja, una bolsa de algas marinas y un recipiente de bambú lleno de sake. No lo he visto desde que regresó a su hogar desde la provincia de Kozuke, así que me preguntaba qué sería de usted. Apenas encuentro palabras para decirle cuánto aprecio la sinceridad con que me ha escrito y enviado tantos obsequios.
Como usted bien sabe, un sutra dice que el niño Virtud Triunfal,1 por haber ofrendado al Buda un pastel de lodo, renació luego como el rey Ashoka, que gobernó la mayor parte del continente meridional de Jambudvipa. Puesto que el Buda es digno de respeto, el pequeño pudo recibir esta gran recompensa pese a que el pastel no era más que barro. Sin embargo, el buda Shakyamuni enseña que la persona que hace ofrendas al devoto del Sutra del loto en el Último Día de la Ley, aunque sea un solo día, tendrá beneficios cien, mil, diez mil y un millón de veces más grandes que los que recibiría ofrendando cuantiosos tesoros al Buda durante un millón de kalpas. ¡Qué espléndida es su actitud, entonces, que lo ha llevado a apoyar de todo corazón al devoto del Sutra del loto a lo largo de los años! De acuerdo con las palabras de oro del Buda, en su próxima existencia seguramente renacerá en la tierra pura del Pico del Águila. ¡Qué recompensas admirables recibirá!
Cierta vez, un viajero afligido que recorría la India central llegó al lago Libre de Calor para sofocar las llamas de la angustia que consumían su alma. Proclamó que pudo satisfacer su deseo «así como el agua fresca y transparente de un estanque puede saciar a todos los sedientos».3 Aunque el lago Libre de Calor y este sitio son distintos, el principio es exactamente el mismo. Por eso, hoy, el Pico del Águila de la India se encuentra aquí en el Japón, en el monte Minobu. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo aquí. Debería venir a verme lo antes posible; no veo la hora de recibirlo.
¿Cómo podría describir su sinceridad? ¡Es, en verdad, espléndida!
Nichiren
En el undécimo día del noveno mes, cuarto año de Koan (1281).
Respuesta a Nanjo
Notas
1. Este episodio aparece en Historia del rey Ashoka.
2. Las tres clases de acción —es decir, actos, palabras y pensamientos— son las que generan nuestro karma. Las tres virtudes aquí se refieren al cuerpo del Dharma, la sabiduría y la emancipación, que son los atributos de un buda.
3. Sutra del loto, cap. 23.
Antecedentes Historicos
El noveno mes de 1281, Nichiren Daishonin envió esta carta desde el monte Minobu a Nanjo Tokimitsu, administrador de la localidad de Ueno, situada en la provincia de Suruga. Nanjo Tokimitsu tenía entonces apenas veintidós años de edad.
Después de la persecución de Atsuhara, en la cual este discípulo había desempeñado un papel sumamente importante protegiendo a los creyentes, el gobierno gravó su hacienda con pesados tributos, lo cual le hacía muy difícil mantener a su familia. No se sabe bien qué tipo de enfermedad padecía, pero lo cierto es que se recuperó y vivió cincuenta años más después de recibir esta carta.
El título La persona y la Ley deriva de un pasaje de Palabras y frases del «Sutra del loto», donde se afirma que como la Ley es maravillosa, la persona que la práctica es digna de respeto.
